El viaje histórico. «Del Grand Tour a las peregrinaciones laicas«. Diego Capandeguy & Marcelo Danza


 

«El Grand Tour fue el nombre que en el siglo XVIII, el Siglo de las Luces, se le daba al viaje a Italia que realizaban crecientemente, primero la aristocracia, luego algunos integrantes de las clases medias altas. Este destino era… la “clave con la que podrás descifrar el secreto de Europa”, como se decía en una de las guías del más tarde denominado European Tour.(1) 

La tradición arquitectónica no estuvo ajena a ello. En efecto, la Ecole de Beaux Arts de Paris, premiaba con un Grand Tour a Roma, a quienes ganaban un gran concurso final de proyectos de arquitectura.

El mismo Le Corbusier, el gran arquitecto y creador moderno, fue un radical crítico de esa escuela y de su modo de enseñanza, pero por consejo de su maestro Charles L’ Eplattenier viajará, concretando el denominado Voyage d’ Italie, su posterior Voyage d’ Orient y otras escapadas. Eran viajes autodidactas de estudio y no sólo de arqueología arquitectónica.

En efecto, estos viajes comprendieron visitas a edificios y paisajes pero también estadas en despachos y talleres de otros arquitectos y técnicos contemporáneos ponderados de valía.

 

Esta tradición también fue adoptada en Uruguay por la Facultad de Arquitectura pública y gratuita fundada en la segunda década del siglo XX. Era un viaje para unos pocos. En efecto, se trataba de un estímulo, de un llamado Gran Premio para los estudiantes y egresados más excepcionales que competían para ello. Ello era totalmente financiado por el Estado a modo de beca a la excelencia. Fueron acreedores de los mismos jóvenes arquitectos, luego muy conocidos y destacados, como Mauricio Cravotto, Julio Vilamajó, Carlos Gómez Gavazzo, Guillermo Jones Odriozola, Mario Payssé Reyes, entre otros. Se trataban de viajes también mixturados. Estos incluían diversos destinos culturales, en casi todos los casos, los de una Europa de los viejos tesoros pero también crecientemente metropolitana y moderna. Este viaje de estudios también podía comprender pasantías y visitas a los entonces creadores protagonistas del presente y del futuro.

A mediados de los años cuarenta se produce un click, una mutación, un cambio sustantivo. Ello ocurre cuando se pasa del viaje de elite, reservado a unos pocos, al viaje para todos los estudiantes de fin de carrera de cada generación.

 

Nacen así los denominados Grupos de Viaje de Arquitectura. Lo notable es que esta práctica se ha desarrollado desde entonces año a año, repitiéndose, individualizándose, masificándose y adaptándose a las nuevos destinos, modos de viaje y sensibilidades de cada tiempo.»

(1) Citado en: Steward, Jill, Actuación en el extranjero: los turistas británicos en Italia y sus prácticas, 1840-1914, publicado en Lasansky, Medina y Mc. Laren, Brian, eds., Arquitectura y turismo (Percepción, representación y lugar), Gili, Barcelona, 2006, p. 73.

 

Fuente: Extractado del artículo «Del Grand Tour a las peregrinaciones laicas. Claves operativas del Viaje de Arquitectura» de los Arqs. Diego Capandeguy y Marcelo Danza. Publicación «Boarding Pass», Febrero 2010. ISBN: 978-9974-0-0622-5

El Viaje de Arquitectura contemporáneo. «El viaje como acto docente integral». Salvador Schelotto & Pedro Barrán


 

Se centró en la evolución de la arquitectura, el urbanismo y el paisaje en las últimas décadas, en la medida que el mundo se ha transformado significativamente en esta etapa, debido a procesos como la globalización económica, la digitalización de la cultura y la informatización del trabajo y el desarrollo de las comunicaciones.

Como consecuencia, el contexto cultural de la Arquitectura y la propia disciplina también está cambiando: la forma en que percibimos, cómo aprendemos y qué consideramos que es el conocimiento disciplinar.

Entendimos que el Viaje de Arquitectura debía evolucionar también, y aprovechar al máximo las posibilidades de interacción y construcción colectiva que brindan las tecnologías actuales.

En ese marco, destacaremos un conjunto de innovaciones, académicas y tecnológicas, que hemos incorporado, con el objetivo de mejorar la experiencia del viaje, pero también con el propósito de experimentar y consolidar algunas propuestas y prácticas manejadas en viajes anteriores.

Desarrollamos una plataforma web, con el doble objetivo de gestionar la profusa información generada y de mejorar la interacción dentro del Grupo de Viaje y con el “exterior”. Este instrumento permitió ordenar y gestionar la información de múltiples maneras –por ejemplo buscar obras por arquitecto o por ciudad, cargar más información, fotos, croquis, descripciones, y opinar sobre ello.

Por otro lado, buscó mejorar la comunicación interna del grupo -desde contenidos institucionales hasta noticias más personales-, conectando a los viajeros entre sí –estudiantes y docentes-, y también a sus familias, amigos y a la propia Facultad. Además, los contenidos públicos podían ser accedidos por cualquier persona desde internet.

Por otro lado, reformulamos las “Guías de Viaje”. Además de revisarlas y actualizarlas, las desdoblamos en una versión web -actualizable-, y la versión impresa.

La primera podría ser fácilmente continuada por los futuros grupos de viaje. En forma paralela, georreferenciamos las obras a visitar en mapas digitales que cargamos en los GPS que cada grupo de viajeros llevaría.

El uso de GPS venía siendo cada vez más generalizado en generaciones anteriores, pero adquirió un nuevo valor al democratizar el acceso y contener la georreferenciación de las obras a visitar. Por supuesto todo ello significó un avance sustantivo en la dinámica del viaje, facilitando la organización y el acceso a las visitas.

 

Fuente: Extractado del artículo «El viaje como acto docente integral», de los Arqs. Salvador Schelotto y Pedro Barrán. Publicación «Viaje 2.0. Primera curricularización del Viaje de Arquitectura». Octubre 2013. ISBN 978-9974-99-251-1