El despertar del dragón


“Cada muro infiere un contrato social. Un grado de privatización colectiva del espacio metropolitano.”

Nicholas Jewel

La metáfora del dragón dormido es una alusión corriente al mundo chino: una potencia en camino de desarrollo, que presentaría todas las condiciones para convertirse en la más grande. Referencias permanentes en distintas publicaciones occidentales narran esa visión. “El próximo salto adelante” o “El nuevo paisaje de ensueño chino” son algunos de las decenas de titulares de tapa de la revista estadounidense Time1. En el año 19782 China entró en un cambio rotundo de su política económica, admitiendo la libre circulación del capital, pero no así la libertad de expresión. Para las democracias occidentales, la libertad económica viene supuestamente de la mano de la libertad de pensamiento, situación que no es usual en diversos estados asiáticos.3

En 2017 tuve la oportunidad de visitar China de la mano de una delegación uruguaya conformada por representantes de las intendencias de Montevideo, Canelones y San José, así como del Instituto Nacional de Logística y la Administración Nacional de Puertos. La invitación fue extendida directamente por el gobierno chino, para brindarnos un Seminario sobre Infraestructura y Logística.

China es un país de 1.4 mil millones de habitantes -toda cifra en China parece desmesurada. Si se agregara o quitara un cero, el resultado igual parecería disparatado-. Esta población viene en aumento, más allá de un exigente control de natalidad impuesto en 1979 que tenía como fin el evitar la superpoblación. Esa restricción fue eliminada en el año 20134, permitiéndose bajo determinadas circunstancias tener hasta dos hijos, debido al inminente peligro de contar con una población sumamente envejecida y sin mano de obra joven que pudiera sustentarla. Más de la mitad de los chinos vive en ciudades, ubicadas principalmente en la zona de la costa este del país. Esta es la zona más urbanizada, donde se dan las densidades de población más altas, concentradas principalmente en tres regiones: la capital Beijing con 21 millones de habitantes; el Delta del Río de las Perlas, que suma unos 47 millones de habitantes entre las ciudades de Hong Kong, Macao, Shenzhen, Zuhai y Guangzhou; y el Delta del Río Yangtsé con 50 millones de habitantes entre Shanghai, Hangzhou, Suzhou, Nanjing y Ningbo. A esto cabría sumarle el desarrollo que ha tenido la ciudad de Chongqing aguas arriba en el Río Yangtsé, que a partir de la construcción de la represa de las Tres Gargantas ha logrado ser, en los últimos años, la ciudad más poblada de China por encima de los 30 millones. En los últimos treinta años, desde el lanzamiento de la reforma y apertura, se han desplazado 700 millones de personas del campo a las urbes, en un vector de sentido opuesto a las políticas agrarias de Mao. Este desplazamiento poblacional se ha transformado en la más grande migración realizada por el hombre sobre la faz del planeta Tierra5. Según considera el gobierno chino, esa cifra corresponde a personas que dejaron atrás la pobreza6. Restan aún 56 millones de personas bajo la línea de pobreza, pero se encuentran en zonas montañosas, muy difíciles de desarraigar y desplazar. De todas formas, China planea rescatar a toda su población de la pobreza para el año 2020. Para los chinos, menor pobreza es sinónimo entonces de mayor urbanización.

En el régimen económico-político chino, el Partido Comunista gobierna con absoluta planificación, mientras que permite el desarrollo de grandes empresas privadas principalmente de origen local. Su performance es meticulosamente monitoreada, de manera de detectar posibles fallos que no las hicieran redituable. La defensa de las empresas locales es parte de la política china. Bien es sabida la eterna batalla que empresas occidentales como Facebook tienen para poder ingresar al mercado chino. WeChat es la aplicación china de intercambio, similar al Whatsapp occidental. Tiene suficientes usuarios para sustentarse sin necesidad de un mercado internacional abierto para la misma. WeChat también permite realizar compras asociando el teléfono celular con una cuenta bancaria7. Así es que con el simple escaneo de un código QR, la compra queda efectuada, sin necesidad de billetes o monedas. También se la utiliza para activar el sistema de bicicletas libres que presentan varias ciudades, permitiendo destrabarlas y usarlas sin costo por un período de tiempo determinado, tras el cual se cobra usando la misma aplicación. Estas bicicletas pueden levantarse y dejarse en cualquier lugar, aunque son más utilizadas para desplazarse de las estaciones de metro hacia las residencias de las personas, en lo que se llama la “última milla” de su recorrido. Las compras por internet también han crecido exponencialmente en China, con aplicaciones locales como Alibaba que permiten conectar directamente al productor con el comprador, sin necesidad de intermediarios físicos, modificando toda una lógica de comercialización al interior de las ciudades. En otros casos, las empresas occidentales -sean de telefonía o indumentaria, entre otros rubros- eligen tener una sede industrial en las ciudades chinas, considerando el bajo costo de producción y mano de obra. Las malas condiciones laborales de sus empleados chinos -en algunos casos supuestamente utilizando mano de obra esclava o infantil- han sido continuamente expuestas en la prensa internacional, lo que deja al mismo tiempo entrever la complicidad de dichas empresas globales con el sistema de producción local.8

A nivel de las conexiones internacionales, la apertura de China tomó un nuevo rumbo en los últimos años a partir de dos hechos trascendentes. El primero es la puesta en práctica de la política de “la franja y la ruta” por parte del presidente chino Xi Jinping, lo que se traduce como la reedición de los lazos comerciales de China con otros estados, a la manera de la Ruta de la Seda de Marco Polo. Esto implica una mejora de las conexiones terrestres con estados como Rusia o Mongolia, así como con la Unión Europea, y una estrecha vinculación por mar con los países del Océano Índico y África, e incluso Sudamérica. A nivel de conexiones internas, éstas se ven reforzadas con la instauración de un sistema de trenes de alta velocidad que a la fecha presenta más de 20.000km de longitud, superando incluso a la suma de todas las líneas de trenes de alta velocidad del resto del planeta. El segundo hecho clave en el reposicionamiento chino, es el repliegue de la administración Trump en la economía global, lo que significa que Estados Unidos estaría dejando vacante su lugar de liderazgo, el cual claramente le interesa a China9. Se estima que para el año 2030 China se convertirá en la primera potencia mundial.

Es en este marco político-económico que las ciudades de China han ido mutando su matriz territorial. Tal como vislumbró Rem Koolhaas en Mutaciones, las ciudades del Río de las Perlas tuvieron una gran transformación a partir del cambio económico chino, y de la devolución de Hong Kong a su territorio por parte de los ingleses, manteniendo un régimen económico especial para dicha ciudad. Koolhaas veía la formación de batallones de torres creciendo de la noche a la mañana, principalmente a lo largo de las extensas autopistas, las que funcionan como los espacios que dan cabida a los flujos del capital y de la información10. Pero esta realidad se da en prácticamente todas las ciudades chinas. Incluso las más conservadas e históricas, como Suzhou y Hangzhou, alabadas por Marco Polo11, no escapan de esta mutación producto del desplazamiento de población.

La hiperdensificación de las ciudades chinas también tuvo su análisis por parte de MVRDV en Farmax12, donde se estudió la estrecha relación entre el código de construcción vigente en la ciudad de Hong Kong y la escasez de suelo -y por ende su alto valor económico-, lo que daba por resultado conjuntos de torres de altísimas esbeltez y densidad. Escenas distópicas como las de la demolida Ciudad Amurallada de Kowloon con la mayor densidad de todo el planeta13, fueron las que influenciaron muchas de las imaginerías del cyber-punk de los años 80, mientras que las torres de Hong Kong se convirtieron en el emblema real de la expansión de las ciudades chinas.

En el viaje que realicé visité cuatro ciudades. Beijing, la capital de la República Popular de China; Qingdao, ciudad portuaria de fundación china pero concesionada a los alemanes a finales del siglo XIX y de ahí su característico casco histórico; Hangzhou, la ciudad donde inicia el antiguo Gran Canal de navegación; y Shanghai, la ciudad más abierta al mundo global de todo el territorio chino. En cualquiera de ellas, el proceso de rápida urbanización se percibe permanentemente. Solamente en el año 2010, la mitad del hormigón del mundo realizado ese año fue utilizado en China14. En el 2017, se construyeron en el mundo más rascacielos que en cualquier otro momento de la historia. Más de la mitad fueron realizados en 35 ciudades de China.15

En las ampliaciones de las ciudades, como lo son los nuevos barrios al norte y noreste de Qingdao, así como en las sustituciones selectivas a la manera de puntuales tabulas rasas realizadas en barrios centrales, como en el caso del centro de Hangzhou, un nuevo skyline urbano comienza a tomar terreno. Éste se conforma por aglomeraciones de torres idénticas, unas al lado de las otras. Ciudades instantáneas, donde priman las torres de gran altura como modelos dominantes de este crecimiento urbano16. El único elemento distintivo de cada emprendimiento es el remate que se le da a los edificios, en los que prima una clara alusión a las arquitecturas tradicionales de occidente, con frontones quebrados o curvos, así como con la utilización de techados de pizarras inclinadas. A nivel de suelo cada complejo se comporta como un enclave cerrado. Hacia el interior, la disposición de las torres -con una base que disminuye considerablemente la ocupación de suelo- genera amplios jardines verdes. Sin embargo, para autores como Kongjian Yu, “la planificación urbana y la jardinería se han vuelto un arte cosmético de diseño urbano” dejando de lado la estrecha vinculación que existía ancestralmente entre el paisaje natural y las formas de producción o uso del suelo, principalmente las que tenían que ver con la fundación de ciudades y la conducción de personas a los lugares más propicios para realizar sus cultivos. Para Yu el proceso de urbanización ha conducido a la destrucción de los procesos e infraestructuras ecológicas, volviendo a las ciudades chinas “totalmente cosméticas”17. De todas formas, en el 2006 China puso en marcha su primer conjunto de normas nacionales para la construcción de edificios con certificación “verde”. El gobierno espera que para el año 2020, la mitad de sus nuevos proyectos edilicios cumplan con los más altos requerimientos ambientales18. En el ámbito industrial, si bien China se convirtió en el país más contaminante del planeta, delante de Estados Unidos, en el año 2015 aprobó medidas “verdes” para reconvertir todas sus fábricas contaminantes, incluyendo el cierre progresivo de numerosas minas de carbón, reconociendo que la rápida industrialización llevada adelante en las últimas décadas le pasó por alto a toda consideración ambiental.19 Inmediatamente, en el 2016 se convirtió en el país que más energía solar creó, así como comenzó a aplicar una de las medidas más innovadoras: las “ciudades esponja”, diseñadas para gestionar la filtración de agua de tormentas y evitar las inundaciones urbanas20.

Pero, como analiza Nicholas Jewel, este crecimiento y reconversión de las ciudades chinas también viene de la mano de la utilización del Shopping Mall como tipo edilicio capaz de reconvertir los modos de uso dentro de las ciudades. En todos estos nuevos barrios, siempre hay al menos un shopping mall ubicado entre los complejos de apartamentos. El mall juega un papel de mundo heterotópico, como espacio ilusorio integrador de la nueva clase consumidora china, que la adoctrina a la vez que le permite explorar interacciones no planificadas entre sujetos.21 Lo curioso del mall, tal como lo analiza Jewel, es que a diferencia de occidente, en China es un espacio en espera: no surge a partir de la demanda real del momento, sino que sus miles de metros cuadrados están a la espera de la demanda futura que tendrá cada una de las ciudades. Cuando uno recorre algunos malls de China, como por ejemplo el Baolong Plaza en la zona de Chengyan de Qingdao, uno puede observar como detrás de sus caricaturescas fachadas -que recuerdan a algunos hoteles de lujo de Las Vegas- decenas de sus locales se encuentran absolutamente vacíos. Casi como un pueblo fantasma. Para Jewel “el tiempo es aquí la clave. Sin el acto del consumo que congenie todo junto, la experiencia […] se disuelve en un ensamblaje desarticulado que evoca una imaginería muy lejana de la utopía consumista que pretende ser”.22 Sin embargo, su éxito parece devenir de un futuro prometedor. La ubicación de estos emprendimientos comerciales y mixed-use a lo largo y ancho de las ciudades, genera una red heterotópica23 que entonces, se adelanta a su tiempo y define la identidad de esta nueva clase consumidora china, condicionando sus hábitos de comportamiento y consumo. Este adoctrinamiento también puede observarse en el transporte público. En el metro de Beijing existen diversas pantallas que enseñan a cómo comportarse en una sociedad urbanizada. Entre publicidad y publicidad, aparecen animés que muestran personajes que enseñan a no robar y el rol de la policía en la ciudad, así como a usar ascensores o escaleras mecánicas. Si tanta gente se desplaza año a año del medio rural a la ciudad, debe aprender rápidamente a usar los inventos que permitieron el desarrollo de la vida urbana contemporánea.

Muchos de estos complejos urbanos parecen en consecuencia comportarse de manera aislada con respecto a su contexto. Sus escalas y formalización los vuelve en muchos casos anodinos al entorno. De todas formas, recorriendo las ciudades chinas uno puede comenzar a hacerse una idea de porqué este tipo de enclaves urbanos tienen tanta aceptación en esas tierras. La ciudad histórica de Beijing está conformada por el cruce de dos grandes ejes y en el centro se ubica la Ciudad Prohibida. Ésta se estructura en base a un continuo repliegue de espacios interiores, detrás de muros impenetrables y puertas puntualmente localizadas. Beijing, previo a las demoliciones realizadas por Mao para modernizarla, también era una ciudad amurallada. Una serie de murallas y puertas iban generando la gradación espacial propia de los espacios recluidos. Pero también sus barrios característicos lo eran: los hutongs. Estos son agrupaciones de viviendas tradicionales de baja altura -las siheyuan, o casas patio- rodeadas por un muro perimetral común que define al barrio24. El juego de cierres -muros- y aperturas selectivas -puertas- es la característica del urbanismo tradicional chino25, convirtiendo a Beijing en “una ciudad de ciudades”26.

Luego de recorrer los tradicionales espacios del Templo del Cielo y del Palacio de Verano en Beijing, decidí probar suerte con el Galaxy Soho de Zaha Hadid. La imponente montaña se abre a la ciudad a partir de una extensión de su patio central abierto y oportunamente tensionado, así como a través de un ramal se conecta directamente con los corredores comerciales de la estación de metro Chaoyangmen. Recorrerlo es entrar en un espacio otro, donde uno ni siquiera puede reconocer las marcas de las tiendas chinas que se ofrecen mediante una cartelería sutilmente contenida entre las fluidas bandas horizontales del edificio, a no ser por el Starbucks que se ubica rumbo a la línea del metro. La sensación de estar en una nave espacial aterrizada en pleno Beijing nunca lo deja a uno mientras recorre sus exuberantes espacios. Detrás del complejo, el patio se convierte en una suerte de plaza verde, hasta que se encuentra de repente con un muro ciego. Un tradicional muro chino con remate de tejas ondulado, perteneciente a un hutong lindero. A diferencia de los hutongs ubicados a los lados de la calle comercial Qianmen al sur de la plaza Tiananmen, ya transformados por una fuerte gentrificación -donde se perciben tiendas de arte y hotelería selecta para turistas o para la nueva clase china de alto poder adquisitivo-, éste aparenta encontrarse en una condición más “real”. El tiempo no parece haber pasado, a excepción de los coches Audi o Mercedes estacionados en sus estrechas calles. Se mezclan las viviendas tradicionales -que no pueden ser percibidas desde el exterior debido a la ubicación desfasada de su puerta con respecto al patio central- con espacios tugurizados y baños públicos recientemente agregados. El muro del hutong encierra una realidad también heterotópica y yuxtapuesta, que convive al mismo tiempo con su nuevo vecino, el Galaxy Soho. Este cierre autorreferencial, en ambos casos, reproduce la condición autopoética que tiene la arquitectura con respecto a su entorno. Fuera del límite perimetral reside el otro, el cual se mantiene como una fuente de impredecible y permanente irritación. Ésta es para Patrik Schumacher, el actual número uno de Zaha Hadid Architects, la única forma en que los distintos sistemas autónomos pueden interactuar unos con otros27.

En Beijing también existe una nueva zona terciaria en continuo crecimiento. Esta zona se ubica entre las estaciones Jintaixizhao y Guomao, y es ahí donde se encuentra el paradigmático CCTV de Rem Koolhaas. Con su forma plegadiza, el edificio destaca en el skyline central. La plaza conformada debajo del cuerpo que vuela del edificio es, sin embargo, inaccesible. El control y la seguridad de estos espacios es estricta. A unas cuadras, la agencia inmobiliaria Soho China, perteneciente a los esposos Pan Shiyi y Zhang Xin, también generó su propia zona de negocios en lo que se llama el Janwai Soho, un complejo de rascacielos de 700.000m2 diseñado por el arquitecto japonés Riken Yamamoto. A diferencia del CCTV, o del WTC ubicado enfrente, el Janwai Soho presenta espacios públicos controlados pero abiertos al público, recorribles, donde se turnan las fuentes, los árboles y los locales comerciales. El perímetro queda enmarcado por edificaciones más bajas que recuerdan que efectivamente existe un límite entre el afuera y el adentro. El espacio se recorre de manera zigzagueante, casi como recorriendo un hutong, pero a otra escala. Esto mismo se observa en el Sanlitun Soho, la zona más exclusiva de Beijing actualmente, conformada por dos malls abiertos donde la tipología del shopping mall tradicional se fusiona con la estructuración laberíntica de los barrios tradicionales de la capital china28. Las torres en ambos ejemplos se visten con un lenguaje propio e identificable. Lo anodino y el anonimato de las experiencias de las torres de las expansiones urbanas, deja lugar aquí a un recurso de exclusividad propio de las tiendas comerciales o de los fashion buildings japoneses.

Shanghai también tiene sus espacios heterotópicos: el barrio Xintiandi es presentado como el “casco histórico” de Shanghai, cuando en realidad es el último barrio tradicional que queda en pie, ahora reconvertido en una zona gastronómica, comercial y turística, rodeada de altas torres de oficinas. Un espacio de absoluta ficción. Del mismo modo, los antiguos templos del Buda de Jade y de Jing’an, así como el Yu Garden, si bien mantienen su forma y función original, se han vuelto enclaves del pasado dentro de una ciudad de rotundo dinamismo. Pretender sentirse en el pasado es otra ficción que se debe hacer con mucho esfuerzo.

A diferencia de Beijing, donde aparecen múltiples centralidades rodeando la Ciudad Prohibida y alcanzando los límites del primer anillo -quizás por la existencia de hutongs que completan el espacio intermedio de toda el área-, en Shanghai el centro se ubica sobre la Nanjing Road, la tradicional calle comercial de esta ciudad. Grandes tiendas por departamento rodean la calle transitada por miles de chinos que se dirigen hacia o vuelven desde el Bund, el paseo costero sobre el Río Huangpu, el cual se caracteriza por edificaciones que conforman un tejido compacto y un perfil homogéneo de alturas -detrás del cual se elevan diversas torres ubicadas cuadras adentro-, realizadas a comienzos del s.XX por los ingleses. Su iluminación nocturna es pareja, sin sobresaltos. Un telón de fondo que funciona como relato de la ciudad tradicional. Del lado opuesto del río se ubica el Pudong. Es la viva imagen de la china del s.XXI. Cada rascacielos es distinto del otro, conformando un skyline donde la clave es la diversidad: desde la Oriental Pearl Tower, la Jim Mao Tower, el World Financial Center y la recientemente inaugurada Shanghai Tower -la segunda más alta del mundo con 632 metros, pero con el mirador más alto del mundo-, la variedad formal habla de una China abierta al mundo. Las torres se posan liberando el suelo a nivel de las plantas bajas. Sin embargo, resulta difícil para el peatón transitar el espacio calle, principalmente destinado a los vehículos que recorren las anchas avenidas. El tránsito peatonal es entonces estratificado a pasarelas aéreas que conectan los pies de las diferentes torres, donde se accede a centros comerciales o estaciones de metro. Las ideas de la modernidad canónica parecen haberse enlazado con los principios de los metabolistas japoneses, y aterrizado varias décadas después en este enclave futurista. Un lado y otro del Huangpu hablan de dos ciudades distintas. Dos procesos de modernización diferentes que abrieron la ciudad de Shanghai al mundo a comienzos de cada siglo.

Esta arquitectura que se diferencia una de la otra, y que pretende narrar la espectacularidad y potencialidad de las ciudades chinas, es la que el mundo pudo observar en los Juegos Olìmpicos de Beijing de 2008 o en los pabellones de la Expo Shanghai de 2010. En su mayoría, estos nuevos edificios del dreamscape29 chino fueron realizados por estudios de occidente, principalmente europeos. El Nido de Beijing de Herzog & de Meuron, el Cubo de Agua de PTW -ambos en el Parque Olímpico-, la Ópera de Beijing de Paul André y el CCTV de Koolhaas, en una primera etapa demuestran el poder del Estado chino en la conformación de la ciudad30. Con posterioridad, los diversos edificios de la inmobiliaria Soho China desarrollados en Beijing, Shanghai y Hong Kong, diseñados por arquitectos de primera línea mundial, así como las torres World Financial Center y Shanghai Tower, ambas realizadas por estudios estadounidenses, muestran el rol del poder económico privado en esta pujante economía. Más recientemente es la arquitectura de factura china la que comienza a destacar en el perfil de las ciudades, como el Chaoyang Park Plaza en Beijing de MAD Architects llevando a la práctica su concepto de “Shanshui City”31, o en actuaciones de menor escala infiltradas dentro de los tradicionales hutongs como la Hutong Buble 32 de los mismos arquitectos, o los ejemplos de la Mrs. Fan Plugin House en Beijing o las viviendas conceptuales Tubular Living, ambos del grupo PAO (People’s Architecture Office). Estudios de arquitectura emergentes, donde muchos de sus arquitectos senior de nacionalidad china realizaron sus cursos en universidades occidentales, y ahora incluso comienzan a construir sus obras en otros rincones del mundo.

Tanto con la llegada de productos chinos a través de plataformas virtuales de manera masiva a todo el mundo, conectando los puertos de Shanghai, Tianjin y Qingdao con el resto del planeta, como con el desembarco de su sistema de bicicletas libres en decenas de ciudades de occidente, hasta con la exportación de su nueva arquitectura a diversos rincones del mundo, China parece empezar a querer buscar un lugar en el nuevo orden económico internacional, poniendo en cuestión muchas de las formas de organización política, laboral, económica y cultural del resto del planeta. Aquel dragón que se encontraba dormido parece ahora, finalmente, comenzar a despertarse.


Bibliografía

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Yanxin, Cai “Chinese architecture. Palaces, Gardens, Temples and Dwellings” Cultural China Series. China International Press. Segunda edición. Mayo 2016.
Yu, Kongjian “The Art of Survival: Recovering Landscape Architecture” en “GSD Platform 2. Harvard University Graduate School of Design” Ed. Actar 2010.
Datos recabados

 

Notas

  1.  “The next leap forward: After 20 years of growth and stability, China needs a new strategy to keep the success going” 2012-06-08 y “China’s new dreamscape: the most visionary architects are transforming the Middle Kingdom in the greatest building boom ever” 2004-05-03.
  2. Reformas económicas llamadas “Socialismo con características chinas” introducidas por Deng Xiaoping, en 1978, pasando de una economía planificada a una economía de mercado. Tuvo dos fases. La primera en los años 80 descolectivizando la agricultura, y abriendo el país a las inversiones extranejras y la segunda en los 90 privatizando la mayor parte de la industria estatizada e ineficiente, levantando las regulaciones de precios y las políticas proteccionistas. Fuente: Wikipedia.
  3. Para Philip Pan: “Occidente ha asumido que el capitalismo debe conducir a la democracia, que el libre mercado inevitablemente resulta en una sociedad libre. Pero al abrazar las reformas del mercado mientras continúa con la restricción de las libertades políticas, los líderes comunistas chinos han presidido una revolución económica sin ceder su poder.” En Jewel, Nicholas “Shopping Malls and Public Space in Modern China”. Cap.4 “The Rub”. p.107.
    Rem Koolhaas analizó las renovaciones urbanas en la isla de Singapur, realizadas de la mano de las recetas mecanicistas y racionalistas de la modernidad, entendiendo las mismas por la confluencia del autoritarismo como forma de poder y la mentalidad asiática. Cita a Lee Kuan Yew: “Esa visión estadounidense de que a través del debate, a través de la disparidad de ideas e ideales, se logra el buen gobierno y se alcanza una economía sana… no se comparte en Asia”. En “Sendas Oníricas de Singapur: Retrato de una metrópolis potemkin… o treinta años de tabula rasa”.1995.p.18.
  4. La política del “hijo único” vigente desde 1979, se hacía cumplir en base al pago de multas, cada vez más excesivas según la cantidad de hijos que se tuvieran. Ésta fue eliminada en 2013 en el Tercer Pleno de 18º Comité Central del Partido Comunista Chino.
  5. “China salvaje” capítulo 5 “Tides of change”. Serie de la BBC. 2008.
  6. Gobierno de la República Popular de China “El progreso de China en la lucha contra la pobreza y los derechos humanos”. Beijing, 2017. Según este informe, además, la proporción de personas que viven en la extrema pobreza en China se redujo del 61% en 1990 al 4,2% en 2014, y del total de personas que han salido de la pobreza en el mundo, China aportó el 70%.
  7. Walker, Rob “WeChat Pay le da forma a la vida urbana en China” en PKU-Lincoln Center “Lands Lines”. Octubre 2017. Vol.29 Nº4.
  8. En el artículo de The Guardian titulado “Life and death in Apple’s Forbidden City” se analiza la fábrica de la empresa Apple llamada Foxconn, donde sus empleados han llegado a suicidarse por las pésimas condiciones laborales.
  9. Evan Osnos “Making China Great Again”. Artículo de prensa de The New Yorker. 2017-01-08.
  10. Para Manuel Castells “nuestra sociedad está construida en torno a flujos: flujos de capital, flujos de información, flujos de tecnología, flujos de interacción organizativa, flujos de imágenes, sonidos y símbolos y de personas y mercancías o bienes. Los flujos no son sólo un elemento de la organización social: son la expresión de los procesos que dominan nuestra vida económica, política y simbólica. Si ese es el caso, el soporte material de los procesos dominantes de nuestras sociedades será el conjunto de elementos que sostengan esos flujos y haga materialmente posible su articulación en el espacio en un tiempo simultáneo… El espacio de los flujos es la organización material de las prácticas sociales en tiempo compartido que funcionan a través de flujos.” En Castells, Manuel “La era de la información: Economía, sociedad y cultura”. Cap.6 “El espacio de los flujos”.
  11. Marco Polo llamó a las ciudades de Suzhou y Hangzhou como el “Paraíso en la Tierra”.
  12. Estudio realizado por Jacob Van Rijs en “Farmax: Excursions on Density” 1997.
  13. Para MVRDV la Kowloon Walled City era “una aberración” de 14 niveles de alto, de una superficie de 2,5 hectáreas, donde vivían 35.000 personas a una razón de 3.75m2 por persona, siendo el lugar más densamente poblado del planeta. “La autoorganización ‘fuera de control’ significaba no solo la falta de gobierno, sino una forma urbana generada por multiplicidad de errores… No había leyes, no había tasas, no había fundaciones, no había luz… era una ciudad al límite dentro de una ciudad, actuando como un espacio intersticial entre dos ideologías en conflicto. Donde no hay nada, todo es posible.” En MVRDV “Farmax: Excursions on density” p.154.
  14. “China salvaje” Op. Cit.
  15. Linda Poon “2017 set a record for most new skyscraper in one year” for City Lab. 2017/12/20.
  16. Scott Cohen, Preston “Stubborn Urbanism” en GSD Platform 2, Harvard University Graduate School.p.46.
  17. Yu, Kongjian “The Art of Survival: Recovering Landscape Architecture” en GSD Platform 2, Harvard University Graduate School.p.74.
  18. “China se sube a la ola de la “construcción verde”. Artículo de la agencia de noticias Telam. 2017-06-14.
  19. “Los efectos de la reconversión industrial ya se sienten en China”. Artículo de la agencia de noticias Efe. 2016-03-05.
  20. Levitt, James; Myron, Emily “Ciudades esponja y el hábitat del panda. La incursión de The Nature Conservancy en China” en PKU-Lincoln Center “Lands Lines”. Octubre 2017. Vol.29 Nº4.
  21. Jewel, Nicholas Op. Cit. Cap.3 “A New Breed”. p.103
  22. Ibid.p.120
  23. Ibid.p.171
  24. Yanxin, Cai “Chinese Architecture. Palaces, Gardens, Temples and Dwellings”. Cap. “Vernacular dwellings”. p.132.
  25. Jewel, Nicholas Op.cit. p.83.
  26. Según Jianfei Zhu, en China a falta de un espacio abierto, de una urbanidad natural con continuidades y centralidades, lo que hay es un mundo de muros que seccionan y encierran espacios. El elemento principal no es el espacio abierto sino un sistema de muros. En Jewel, Nicholas Op.cit. p.82.
  27. Schumacher, Patrik “Autopoiesis of Architecture”.
  28. Jewel, Nicholas Op.cit. p.96.
  29. Revista Time “China’s new dreamscape” Op. Cit.
  30. Yanxin, Cai Op. Cit. Cap. “When east met west”. p.175.
  31. Shanshui City es el concepto trabajado por MAD Architects donde exploran el rol de la arquitectura en crear un futuro que se encuentra con las necesidades espirituales y emocionales de sus residentes, haciendo un balance entre la humanidad y el medio ambiente construido. El concepto de Shan Shui deviene de las pinturas chinas del siglo V, que representan escenarios o paisajes naturales, haciendo uso del pincel y la tinta. En las mismas aparecen las montañas, los ríos y las cascadas como motivos principales.

Arq. Alvaro Marques

Columnista invitado

Arquitecto. Docente FADU-Udelar desde 2008. Actualmente en Cátedra Historia de la Arquitectura Occidental, Mundo Indiano, Siglo XIX y Arquitectura Moderna y Reciente en Latinoamerica. Arquitecto en Servicio Regulación Territorial desde 2009 y Unidad de Estudios de Impacto Territorial desde 2017 en Intendencia de Montevideo. Viaje de Arquitectura Generación ’97 en 2004.

01. El tren de alta velocidad pasa por las densas periferias al ingresar a Shanghai. Fotografía: Alvaro Marques.

02. Hiperdensificación en las afueras de Hangzhou. Fotografía: Alvaro Marques.

03. Muros perimetrales de la Ciudad Prohibida de Beijing. Fotografía: Alvaro Marques.

04. El Galaxy Soho asoma al fondo de un hutong. Los contrastes de la nueva Beijing. Fotografía: Alvaro Marques.

05. La masificación turística y la globalización imperante se manifiesta en el Yu Garden de Shanghai. Fotografía: Alvaro Marques.

06. Pasarelas peatonales elevadas en el Pudong de Shanghai. Fotografía: Alvaro Marques.