Glass Pavilion. Hacia una arquitectura atmosférica


Cuando en el 2005 Sejima se planteó, a través de este pabellón, repensar el concepto de arquitectura, había determinado ya un cuestionamiento al precepto de transparencia literal como bajo continuo en la producción de su obra. Según Iñaki Ábalos con esta creación, SANAA haría a la Arquitectura capaz de hacer del aire, del agua, sol y tierra mejores materiales de construcción.
Y por lo contundente de este caso, consagraría la exploración sobre una arquitectura atmosférica como tendencia emergente (incipiente, de otros modos, en la obra primera de Peter Zumthor).
Como tal, este pabellón constituye un verdadero manifiesto; su virtud radica en servir para experimentar y avanzar en temas, que con programas y escalas mayores, quedarían enredados en los estándares. Su carácter celebrativo (como el Pabellón Alemán de Mies) corresponde con su acertada manera y su ligereza.

Este pabellón, marca por su parte, el cierre de un proceso de cambio en Sejima y Nishizawa. Un método que ha pasado de referir, con el mínimo de mediaciones posibles, de lo funcional a lo compositivo; a una concentración en lo “atmosférico”, lo “háptico” o sencillamente, lo ambiental. Y sin más que la simplicidad geométrica material y la complejidad experiencial, fenomenológica.

Este sistema se ha liberado de jerarquías “tipológicas” y “topológicas” y de la geometría como vehículo de expresión formal, para hacer de la luz y de la dislocación programática el eje de su técnica, forzando un cuadro espacial isotrópico. Esta estrategia desmaterializada implica una noción abstracta de belleza en sintonía con el panorama estético contemporáneo.
No obstante, puede asumirse como el neo – materialismo desplaza el peso de lo tectónico a la manipulación del aire como material activable.

Sorprende aquí, una vez más, su utilización del diagrama. Sobre el centro del parque el edificio se dispone bajo una grilla modular; por su parte, para adaptarse al programa esta retícula se vuelve rectangular, acto seguido, las salas se dotan de esquinas curvas, por último se generan muros dobles como zona de amortiguación. El resultado es una organización espacial inédita: sin pasillos, ni áreas estructurales, sólo espacios entremedio (como un feliz residuo del diagrama programático). Asimismo, el papel del diagrama no es instrumental, sino que se convierte en objeto estético codificado. Como un lenguaje plástico dotado de leyes precisas que permiten construir una dispersión coherente de elementos sin cualidades.

Así, el resultado invita a los visitantes a una experiencia desconcertante pero tibia, serena, una mezcla de ensueño de reflejos y de alarde técnico minimal; pero sin dudas, muy distante de toda mercadotecnia espacial contemporánea. Tal vez sea, una impresión de futuro.

SANAA no admite clasificaciones taxonómicas, su obra es siempre impredecible, y lo que parecen manifiestos teóricos, concluyen como finas pruebas de lo posible.

Ante el estupor por la concreción de tal maravilla, cuenta Ábalos, Sejima se limitó a comentar:

“Quizás sea demasiado simple”.

 

Referencias

ÁBALOS, Iñaki. (2007). Un Manifiesto de Cristal. El País de Madrid. Disponible en: http://bit.ly/1QZHDG3
FERNÁNDEZ GALEANO, Luis. (2011). Kazuyo Sejima y Ryue Nishizawa. Ciclo: Protagonistas de la arquitectura del siglo XXI. Fundación Juan March. Disponible en: http://bit.ly/1DT6LVP

Arq. Pablo Canén

Responsable bloque 3

Arquitecto. Docente de la cátedra de Arquitectura y Teoría, docente colaborador de la cátedra de Historia de la Arquitectura Nacional, miembro del EDD Gen 08 (FArq – UdelaR). Se ocupa como arquitecto pasante en DGA – UdelaR.

Planta. Extraído de: http://www.detail-online.com

Vista interior. Extraído de: www.archdaily.com