Introducción al Bloque 3


La entrada a Europa, como ya les habrá contado más de un viajero, es, una vuelta a lo conocido (aunque muy parcialmente).

La dinámica del bloque asiático, su encantadora e interpelante “extrañeza” cultural, y la dinámica de movimiento en grandes grupos, da paso a unas geografías que resultan más inteligibles, y a unos modos de intercambio propios del micro grupo,
manifestados en un dispositivo motorizado: la camioneta.

Tan singular es la tensión que esta modalidad genera, que lo atravesará todo: desde la experiencia de las visitas (cacería de obras y ciudades), hasta la sobrevivencia básica; sin tratarse de un motorhome, será por momentos un hogar; citando a Banham “un
hogar no es una casa”.

En términos de recorrido, grosso modo, saldremos de Francia, iremos a un Reino Unido posbrexit, entraremos nuevamente en Europa continental por el BeNeLux (Bélgica, Países Bajos, y tal vez algunos aventureros decidan curiosear Luxemburgo)
para meternos así en Alemania. Siguen los Nórdicos (Dinamarca, Suecia, Noruega y Finlandia -con algunos bemoles lingüístico culturales-). Pasaremos (ya en setiembre) a Rusia. Aquí nos bajamos del coche, usaremos el tren, y por supuesto los
esplendorosos metros de San Petersburgo y Moscú. Luego volveremos a suelo europeo retomando la vida en camioneta. Atravesaremos los pujantes países bálticos con cierta velocidad (Estonia, Letonia, Lituania) y nos adentraremos (mucha carretera
mediante) en Polonia, República Checa, y finalmente Austria; país de fuerte pasado imperial y con varios episodios de interés para la historia de la arquitectura occidental.

Sin embargo, para ahondar en lecturas arquitectónicas del bloque en sí disponen de muchas páginas de Guías y pestañas de Nómada.

Nos importaba aquí recalcar la cuestión del dispositio; es decir, de la organización o el arreglo que debe darse entre los viajeros para una experiencia humana próspera, posibilidad sin la cual es muy difícil generar una aprehensión disciplinar en tanto
viaje académico.

Si aquí hubiera que arriesgar un decálogo de viaje, arriesgo lo siguiente:
1. Intenten tolerar más de lo habitual a sus compañeros, y dialogar a tiempo (el secreto está en tomar decisiones bien entendidas, contemplando intereses diversos). En esta parte del periplo en especial, hay que saber negociar con decoro.2. Seamos más solidarios aún con el colega que requiere nuestra escucha o nuestro apoyo. El viaje es también un viaje a uno mismo (realmente profundo y a veces lleno de ansia). Siempre es mejor con comprensión y empatía mutua.
3. No se angustien por no visitar un destino, una obra, algún evento, algún museo. “Todo no se puede”. Entiendan que cada una de las cosas que sí están haciendo implican una oportunidad única, casi delirante; y que merece ser disfrutada.
4. No perder de vista que somos nosotros (los “300” uruguayos) que estamos visitando el resto del Mundo; y no el resto del Mundo el que vino a Uruguay. Es decir, cuando nos enfrentemos a otros hábitos, a otros modos, procuremos respetar la otredad. Y “naturalmente”, respetemos sus normas básicas (por mucho que nos guste Foucault).
5. Entendamos que nos estamos moviendo en grupo, y que somos la imagen de una institución (con histórica capacidad autogestionaria). Lejos de pretender una retórica puritana, no podemos perder de vista que acciones incautas
pueden repercutir en todo el colectivo.
6. Aunque (casi) sin pausa, vayamos sin prisa, sin apuros torpes. Sin ánimos conservadores, no puede dejar de reconocerse que la prudencia es un valor muy preciado en lo que sigue.
7. Esforcémonos por capturar la arquitectura y la ciudad como fenómeno construido; la visita in situ otorga una carga de observación sensorial intransferible por otros medios. Regocíjense en el gozo de lo táctil, del movimiento corporal, y de los sentidos en su completitud.
8. Esforcémonos por entender la arquitectura más allá de sus fronteras, las sociedades, culturas y contextos a los que sirven arrojan un volumen de conocimientos no sustituible por el acto del estudio en aulas o talleres. Estamos ante una forma de comprender que merece toda nuestra atención.
9. Nunca pierdan la posibilidad de generar contacto con locales. Como si accediésemos al código de un software, podremos ver otros flujos, otras informaciones del lugar que nos estaban veladas por una imposibilidad hermenéutica. Obviamente, si cosechan amistades: mucho mejor.
10. Dejen siempre páginas abiertas para volver; que esta arrolladora travesía no sea el fin de un ciclo de experiencias removedoras, sino que signifique un inicio.

En definitiva, carguemos de valor esta experiencia, únicamente nosotros la hacemos digna de orgullo; y pasemos las ganas a los que vienen en dejar su estela.

Arq. Pablo Canén.

Arq. Pablo Canén

Responsable bloque 3

Arquitecto. Docente de la cátedra de Arquitectura y Teoría, docente colaborador de la cátedra de Historia de la Arquitectura Nacional, miembro del EDD Gen 08 (FArq – UdelaR). Se ocupa como arquitecto pasante en DGA – UdelaR.