México, D.F. Retrospectiva de una ciudad-colmena


Introducción

México es un país conocido por su belleza natural, gastronomía y en general, su diversidad; el principal exponente de México ante el mundo la Ciudad de México, Distrito Federal (mejor conocida como México, D.F.), capital del país y la cual alberga poco más de 8.85 millones de habitantes.

La Ciudad de México, es conocida como parte de las ciudades Alpha, en conjunto con Ámsterdam, Chicago, Frankfurt, etc., posicionándose como uno de los centros financieros y culturales más importantes del mundo1. Es el núcleo urbano más grande de la República de México, donde se percibe un singular cohabitar entre personas de diversas etnias y nacionalidades, estratos sociales, económicos y culturales; es un lugar que se encuentra en constante renovación y crecimiento, que debe ser vivido para ser comprendido.

Una ciudad con más de XV siglos de historia no puede ser resumida en números y palabras, o simplificada en papel; sin embargo, es fácil identificar la simbiosis urbana existente entre tres épocas que en definitiva, han marcado la historia y el desarrollo de la Ciudad de México: la fundación del Imperio Azteca y su caída por un ejército extranjero, la época por la cual se conoce a D.F. como La Ciudad de los Palacios, y el modernismo de principios del siglo XX.

El Imperio Azteca y la conquista española

El Valle de México, denominado así a sitio que fue la cuna de la civilización azteca en el centro del territorio nacional, técnicamente no es un valle sino una cuenca sin salidas naturales, formada por grandes extensiones montañosas arboladas, laderas de gran fertilidad y extensos lagos de poca profundidad en el centro y sur.

Es ahí donde los aztecas, desde el siglo VI hasta el XVI, florecieron hasta ser derrocado por un ejército español de 1519 a 1521, cuya subyugación perduró por los tres siglos subsecuentes.

Se desconoce el motivo por el cual los indígenas mexicas (nombre alternativo para el pueblo azteca) se asentaron en esta zona específica, pero las condiciones geográficas existentes en el valle fueron esenciales para el desarrollo de las actividades agrícolas, la base de su economía, aunada a la comercialización de herramientas fabricadas con metales y joyería de piedras preciosas.

Una cultura bélica organizada que los llevó a conquistar y dominar a otras tribus, una monarquía con estratos sociales muy definidos y unas fervientes creencias religiosas politeístas, son algunas de las características de esta etnia indígena, cuyos rasgos hasta la actualidad pueden ser identificados en muchos de los habitantes del centro de México.

El arte estuvo muy presente en esta cultura mesoamericana, conociéndose joyería con piedras preciosas y esculturas con motivos principalmente religiosos; fueron grandes astrónomos cuyo principal objetivo era el estudio del Sol, la Luna y la estrella de Venus, así como expertos gastronómicos, con platillos que hasta la actualidad son elaborados y han formado parte de la cultura culinaria del país.

La arquitectura es sin duda lo más colosal que se tiene de esta cultura, debido al desarrollo del centro ceremonial Tenochtitlán, donde se llegó a albergar a más de 200 mil habitantes, y la ciudad de Tlatelolco que fue fundada 13 años más tarde que la anterior, sin embargo no se cuentan con restos tan conservados debido a que fue saqueada y desmantelada por los conquistadores.

Al igual que otras culturas de Mesoamérica, los aztecas poseían un sentido estricto del orden y la simetría; mediante el uso de bajorrelieves, murales, plataformas, etc., representaban a sus dioses y el poder del tlatoani (el mayor representante monárquico).

La morfología de su arquitectura se basa principalmente en los templos gemelos con doble escalinata, coronados por grandes esculturas; la construcción de pirámides de plantas circulares; el uso de plataformas decoradas con calaveras; y, lo más conocido, los templos piramidales de planta cuadrada o rectangular con una sola escalinata de acceso en el frente (estos templos se encuentran principalmente en Tenochtitlán); arquitectónicamente lo más admirable es el ingenio para desarrollar dos construcciones excavadas en roca con terminaciones en mampostería que se localizan en Malinalco y Tepoztlán.

Tlatelolco específicamente, es una zona arqueológica actualmente protegida, que se localiza en el centro de la ciudad, y que se encuentra junto al Templo de Santiago, que fue construido gracias a los materiales extraídos de las construcciones de esta ciudad azteca.

Dentro de la ciudad de México, es común encontrar estos contrastes, donde un pueblo politeísta con grandes extensiones de tierra y poderío, fue vencido y subyugado por un ejército español que los evangelizó de la misma forma que destruyó y saqueó muchas de las construcciones del pueblo nativo para llevar a cabo lo que se consideraría después como la Nueva España.

La ciudad de los Palacios

Durante los siglos XVI y XVIII, época conocida como el virreinato de la Nueva España, donde el país se encontraba bajo el dominio español, existieron inundaciones muy fuertes con las cuales la ciudad se destruía frecuentemente por lo que decidieron desecar la cuenca lacustre del Valle de México por medio de un desagüe hacia un río cercano, lo que dio por resultado un crecimiento en la ciudad ya que al no existir dichas inundaciones, la ciudad pudo tener un crecimiento acelerado ya sin esa vulnerabilidad, y es aquí cuando comienza la arquitectura de la Colonia.

La catedral de la Ciudad de México (cuya construcción duró alrededor de 240 años y nunca fue concluida), es un ejemplo emblemático de la arquitectura colonial. La iglesia católica tenía una gran autoridad en esos años, es por eso que las construcciones religiosas son predominantes en la Ciudad de México, desde el uso de ojivales clásicos hasta un barroco recargado denominado churriguresco, determinaron la arquitectura monumental religiosa de la época.

Sin embargo, la monumentalidad de los recintos religiosos no opaca la labor de dos principales arquitectos diseñadores de palacios: Francisco Antonio Guerrero y Torres y Manuel Tolsá.

Guerrero y Torres fue el encargado de plasmas el estilo barroco en la ciudad de México en un período de 25 años; y entre sus principales obras se encuentran el Palacio de Iturbide, la casa Borda, la casa de los condes de San Mateo Valparaíso y el Palacio de los condes de San Mateo de Calimaya (actual sede del Museo de la Ciudad de México), por mencionar sólo unas pocas de sus obras.

Tolsá fue un arquitecto con mucho más renombre que el anterior, sin embargo no tiene más obras conocidas. Es conocido por haber aplicado en sus proyectos el estilo neoclásico puro, llegando a ser conocido como el “Estilo Tolsá” por la claridad con la que lo interpretaba; fue el creador del Palacio de Minería, el actual Museo de San Carlos y la estatua ecuestre de Carlos IV , etc.

Durante el siglo XIX, ocurrieron grandes hechos históricos en México; en la primera década se lleva a cabo la revolución independentista denominada la Independencia de México, rebelión en la cual el ejército insurgente derrota a las tropas del Virrey, derrocándolo y dando por terminado el dominio español sobre México.

Sin embargo la fusión cultural y religiosa de un dominio europeo sobre la capital novohispana, dio lugar al desarrollo urbano de una ciudad que Charles Joseph La Trobe en 1834, daría el apelativo de la Ciudad de los Palacios, a ese lugar que lo impresionó por su majestuosidad que en ella se vivía en ese siglo XIX.

El modernismo del siglo XX

De nuevo en este siglo, México tiene otro hecho histórico que conlleva un cambio social, la Revolución Mexicana ocurrida durante la primera década del siglo XX, y con la cual se derroca al presidente/dictador Porfirio Díaz.

En el período comprendido entre las décadas de 1940 a 1960, se vivió el período de mayor urbanización urbana en el país, con lo cual la Ciudad de México desarrolló gran parte del crecimiento que se conoce hasta la fecha.

El crecimiento industrial fue de la mano con el poblacional, viéndose la necesidad de construir edificios departamentales que albergaran a toda esa población

Mientras Le Corbusier desarrollaba en Europa los principios básicos del funcionalismo, el arquitecto mexicano Mario Pani fue el primer exponente de dicha corriente arquitectónica con el desarrollo del Conjunto Urbano Presidente Alemán (CUPA) en 1948 en la Colonia del Valle.

El proyecto comprende la realización de altos edificios departamentales en conjunto con zonas comerciales y de infraestructura, con explanadas y jardines que dan lugar a un conjunto urbano integral.

Gracias al éxito de este desarrollo urbano, la ciudad empezó a concebir otras obras arquitectónicas del mismo estilo que pueden ser fácilmente ubicadas en toda la mancha urbana.

Sin embargo la obra más reconocida del movimiento moderno en la ciudad es Ciudad Universitaria, campus centra de la Universidad Nacional Autónoma de México y cuyo proyecto fue desarrollado en conjunto por más de 200 ingenieros, arquitectos y artistas, entre los que destacan los arquitectos Pedro Ramirez Vázquez, Mario Pani, Enrique del Moral y Féliz Candela; de igual manera los muralistas Juan O’Gorman, Diego Rivera y David Alfaro Siqueiros.

El plan maestro del proyecto incluía una zona escolar, campos deportivos y un estadio olímpico, principalmente.

Se localiza al sur de la ciudad, en las cercanías de Pedregal de San Ángel y en 2007 fue considerado por la UNESCO como Patrimonio de la Humanidad.

Conclusión

México, D.F. ha perecido fenómenos naturales (inundaciones, terremotos), invasiones y revoluciones, que significativamente han dañado el desarrollo urbano a través de los siglos; a pesar de eso, es una de las principales ciudades del mundo, con un crecimiento poblacional exponencial y un desarrollo urbano único.

Una ciudad amalgamada, con innumerables rasgos culturales y donde conviven sin opacarse la modernidad, el virreinato y la cultura indígena, son algunos de los factores que la vuelven única e inigualable.


Bibliografía

GIBSON, C. (1978). Los Aztecas Bajo el Dominio Español; 1519-1810. México: Ed. XXI Editores.
VAILLANT, G. (1965). La Civilización Azteca. México: Ed. Fondo de Cultura Económica.
Fundación Cultural Bancomer. (1991). A.C. Suma Mexicana. México: Ed. Bancomer.
TOVAR, G. (1991). La Ciudad de los Palacios: crónica de un patrimonio perdido. México: Ed. Vuelta.
LARROSA, M. (1985). Mario Pani arquitecto de su época. México: Ed. UNAM.
KATZMAN, I. (1973). Arquitectura del Siglo XIX en México. México: Ed. UNAM.
KATZMAN, I. (1964). La Arquitectura Contemporánea Mexicana. México: Ed. Instituto Nacional de Antropología e Historia/SEP.

Arq. Gabriela Tirado Rueda

Columnista invitada

Arquitecta por pasión, escritora por hobby y soñadora por naturaleza. Ha presentado diversos trabajos en congresos y eventos nacionales e internacionales. Es Licenciada en Arquitectura por la Universidad de Sonora, desde 2010, y actualmente realiza su Máster en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

01. Restos de la ciudad de Tlatelolco en primer plano; Templo de Santiago al centro en Segundo plano. Foto: Arqueología Mexicana: Breve historia de Tlatelolco. www.arqueomex.com; Enero 2015.

02. Museo de la Ciudad de México del Arq. Guerrero y Torres. Foto: Pepe Molina, 2013.

03. Palacio de Minería del Arq. Tolsá. Foto: Página Oficial UNAM, 2014.

04. CUPA, diseño del Arq. Mario Pani. Foto: Página de la revista Arquine, fotografía de Guillermo Zamora.

05. Campus de Ciudad Universitaria, UNAM. Foto: Página de la Universidad Nacional Autónoma de México. 2014