Mirada(s) sobre Berlín


“Las ciudades no narran historias pero pueden decir algo sobre la historia. Las ciudades llevan su historia consigo y pueden mostrarla u ocultarla. Pueden abrir los ojos, como las películas, o pueden cerrarlos.”

Wim Wenders

¿Porqué escribir sobre Berlín? Porque fue la ciudad que más me impactó en el Viaje de Arquitectura que realicé en el año 2004. Cada paso que uno daba en esa ciudad, sentía la carga de un espesor histórico único, un encuentro y choque permanente entre distintas miradas muchas veces contradictorias y fragmentarias que se han dado a lo largo del siglo XX y que la han dibujado y redibujado a la manera de un palimpsesto una y otra vez… y lo siguen haciendo. Berlín ha sido y es muchas ciudades en una. Y todas al mismo tiempo.

Berlín es esa ciudad incomprendida, inacabada y de apariencia caótica, que ha sido soporte de múltiples historias, complejas, quebradas, sobrepuestas que la han llevado a como se nos presenta al día de hoy.

Intentaremos acercarnos a ella a través de distintas miradas que han hecho a su conformación histórica y cultural y que han marcado tanto a su arquitectura como a la ciudad misma, y por lo tanto también a su gente.

Fronteras

En la película “Las Alas del Deseo” (también conocida como “El cielo sobre Berlín”), Wim Wenders retrata a una Berlín dividida por el Muro. Un Muro que se levantó durante plena Guerra Fría y que fragmentó en dos a una ciudad que había sido previamente destruida durante la Segunda Guerra Mundial. Las personas son mostradas como seres introvertidos, inmersos en sus pensamientos, donde el diálogo queda de lado y el vacío entre los personajes se corresponde con los sitios donde se desarrolla la trama.

En un pasaje de la película, uno de los personajes (Homero) se sumerge en sus pensamientos (que son escuchados atentamente por un ángel) mientras recorre el amplio vacío remanente donde se encontraba la Potsdamer Platz, otrora centro de la vida cotidiana de la Berlín de entreguerras y convertido en terrain-vague:

“Ya no puedo encontrar la Potsdamer Platz, no es esto, no puede ser esto, pues en la Potsdamer Platz estaba el café Josti, por las tardes iba allí a charlar y me tomaba un café y me fumaba un puro de Loese&Wolf, una conocida tabaquería que había justo delante. O sea, que no puede ser, esto no puede ser la Potsdamer Platz, no aquí no hay nadie a quien puedes preguntar. Era una plaza llena de vida: tranvías, autobuses con caballos y dos coches, el mío y el de la chocolatería Hafman. Los almacenes Bertin también estaban aquí y, de repente, empezaron a colgar banderas, si, la plaza entera estaba llena de banderas, y la gente dejó de ser amable, y la policía también. Pero yo no me voy a rendir hasta encontrar la Potsdamer Platz”. [1]

Megalomanía

La gran destrucción de Berlín se dio principalmente hacia finales de la Segunda Guerra con la entrada de las tropas soviéticas y la consecuente caída del Tercer Reich. Sin embargo, ya había comenzado de manera selectiva incluso antes de iniciada la guerra. El plan diseñado por el arquitecto Albert Speer, en base al sueño de Adolf Hitler de convertir a Berlín en la nueva Welthauptstadt Germania (“Capital Mundial Germana”), planteaba una transformación radical de las áreas centrales de la ciudad mediante la apertura de la gran Avenida de la Victoria jalonada por edificios monumentales, entre los que se destacaban el Grosse Halle (que sería el espacio cupulado más grande proyectado en el mundo) y un gran Arco del Triunfo de 100m de altura. La Berlín soñada por Hitler y Speer necesitaba de demoliciones selectivas que borraran la realidad anterior considerada “provincial”. En los hechos se llevaron a cabo principalmente en los alrededores del antiguo edificio del Reichstag, dejando vacíos que se mantienen hasta hoy. Esta Berlín del Tercer Reich victorioso puede apreciarse en la novela ucrónica “Patria” de Robert Harris, la cual se desarrolla en un 1964 alternativo donde los nazis han resultado vencedores de la Segunda Guerra, así como en la adaptación fílmica realizada en 1994 por la HBO donde el proyecto de Speer se ha completamente materializado.

“Somos uno, pero no somos lo mismo”[2]

Pero la realidad indica que esa Berlín no fue, y que la Segunda Guerra no sólo dejó vacíos y destrucción, sino un quiebre en la administración de la ciudad en manos ahora de las cuatro potencias vencedoras de la guerra: los aliados y la U.R.S.S. Quiebre que implicó la aplicación de dos sistemas políticos y económicos distintos sobre una misma realidad, y que llegó a concretarse materialmente con la construcción del Muro de Berlín en 1961. El Muro atravesó barrios históricos de la capital, siendo un límite físico y sicológico para las poblaciones a ambos lados. Es interesante ver la visión de este límite que se plantea en “Las Alas del Deseo” donde los vacíos inmediatos al muro (al menos del lado occidental) son mostrados como remanentes de la superposición entre la Berlín post-segunda guerra y la Berlín del Muro, siendo el mismo muro una metáfora del límite entre los mundos trascendental y el humano; y la visión que se plantea del mismo en la película “Good Bye, Lenin!”, donde el muro derribado deja en evidencia el encuentro y colisión de dos mundos muy distintos que vuelven a hermanarse mediante la introducción del capitalismo en suelo oriental.

¿Cómo reunificar, cómo reconstruir UNA Berlín luego de tanta destrucción y división? La reconstrucción de Berlín (de la Berlín dejada por la guerra) se inició ya durante la existencia del muro, a un lado y otro del mismo pero sin tocar los vacíos inmediatos e intersticiales a su traza. Es así que del lado occidental se pusieron en práctica experiencias como la del Interbau en el año 1957, caracterizada por edificaciones de alta densidad en bloques modernos distribuidos en el verde al norte del Tiergarten, así como la del IBA hacia el año 1987, basada principalmente en una reconstrucción tipo-morfológica de las condiciones urbanas previas que tenían vastos sectores de la ciudad, con manzanas de borde cerrado y corazón abierto, llevadas a cabo principalmente en las zonas de Friederichstadt y el barrio Kreuzberg, teniendo como premisas el equilibrio de los distintos centros de la ciudad, el reconocimiento de que Berlín es varias ciudades en una y con una estructura histórica. Destacan por su solución los planteamientos de Aldo Rossi y Robert Krier, apareciendo también edificios de OMA, Hadid y Einsenman que planteaban una incipiente trascendencia formal de los límites pautados. Del lado oriental, la reconstrucción también fue acompañada de una fuerte política de vivienda colectiva mediante la repetición del bloque moderno conocido como Plattenbau, poniendo en funcionamiento una fuerte industria de paneles prefabricados de hormigón. Es por eso que Becker elige como escenario para el desarrollo de “Good Bye, Lenin!” un apartamento prototípico sobre la gran avenida Karl-Marx Alle.

Tras la caída del muro se inicia un proceso de reproyectación y completamiento de esos grandes vacíos urbanos productos de la segunda guerra y la división política de las Alemanias que se basará en grandes proyectos urbanos de detalle y la realización de edificios emblemáticos especialmente en lugares de fuerte carga simbólica. La Memoria se manifestará de diferentes formas, siéndose selectivo a la hora de cual historia se debe contar, cual debe ser borrada, cual debe ser reproyectada.

Como primer medida se restablece el Reichstag como el parlamento de la Alemania Reunificada. Esto implicó la necesidad de resemantizar y resignificar el antiguo edificio destruido antes de la segunda guerra, presumiblemente a manos del partido nazi, de manera que el mismo ya no narrara historias del pasado lejano sino que hablara de una nueva Alemania hacia el futuro. La acertada nueva cúpula diseñada por Norman Foster se despega materialmente del edificio sobre el que se posa, y permite algo que no permitía la anterior: el ciudadano puede recorrerla y observar desde arriba (a la manera de los ángeles de Wenders) las decisiones que toma el nuevo parlamento, como símbolo de una franca transparencia democrática.

“¿Y cuando viene el Rey?”[3]

Pero el restablecimiento del Reichstag significó cesar las funciones que poseía el Palast der Republik, edificio construido en los setenta en la isla de los museos y donde funcionaba la Cámara del Pueblo de la Alemania Oriental. Ese edificio cercano a la Alexanderplatz (centro de la antigua Berlín Este) se había construido sobre las ruinas del Palacio Real de Berlín (el cual había sido incendiado durante la segunda guerra) como forma de borrar un símbolo del Imperialismo Prusiano. Sin embargo, en 2006 este edificio fue demolido, con la resistencia de personas provenientes de la Alemania Oriental, para borrar de manera selectiva y definitiva otro capítulo de la historia de Berlín y restituir en su lugar al antiguo Palacio Real, cuyas obras ya comenzaron y se espera su completamiento para 2019. Tres fachadas de este palacio serán una réplica del original, mientras que su interior, debido a que el edificio se utilizará como centro cultural nacional, será completamente proyectado atendiendo a los requisitos museísticos actuales. Este proyecto se enmarca en el ambicioso Plan Maestro de la Isla de los Museos. En el sitio se ubicó el Humboldt Box, un volumen liviano de formas facetadas (que recuerda mucho a las Guerras de las Galaxias) realizado en 2011 que funciona como llamador de un futuro basado en la recuperación de memorias que enaltecieron alguna vez al estado alemán previo a los acontecimientos del S.XX.

Berlín Metrópolis

Al igual que el Humboldt box, otra caja informativa apareció a mediados de los ’90: el Info Box, un volumen puro rojo elevado del suelo se ubicó en las tierras vacías de la Potsdamer Platz. Anunciaba el futuro que se avecinaba. Dejadas de lado ya las experiencias del IBA del Berlín, el proyecto de la Potsdamer Platz también auguraba un completamiento de esos vacíos pero esta vez desde una lógica de metrópolis internacional. Es así que los edificios proyectados por Piano, Rogers y Hahn propusieron lenguajes renovadores y tipologías innovadoras para las áreas centrales de Berlín, enmarcados dentro del proyecto urbano diseñado por Hilmer & Sattler. Las torres de oficinas vidriadas comenzaron a levantarse a la manera de pequeño Manhattan, siendo paradigmática la construcción del edificio del Sony Center, el cual consiste en una enorme plaza pública cubierta, un mix entre el espacio cerrado y protegido de un shopping y de una plaza tradicional de ciudad. Este advenimiento de tipos arquitectónicos y formas de ocupación propias de las lógicas de mercado, logró como efecto el desarrollo de una nueva configuración tipo-morfológica a este reinventado centro de la ciudad de Berlín. Sin embargo, es evidente que no quedan rasgos reconocibles de la Potsdamer Platz como centro comercial y cívico original (buscados y no encontrados por el poeta Homero en “Las Alas del Deseo” y que seguramente podamos encontrar en la película “Berlín: sinfonía de una ciudad” de Walter Ruttmann de 1927) así como tampoco de la Potsdamer Platz de los extensos vacíos por donde deambulan los personajes de Homero o la trapecista Marion en la película de Wenders.

La aparición del Infobox en la Potsdamer Platz podría asociarse además al despliegue del cartel de Coca-Cola sobre el lateral de un edificio de la Alexanderplatz en “Good Bye, Lenin!”, (el que es visto de manera imprevista por la madre de Alex, el protagonista de la película, desde la ventana de su dormitorio), como el advenimiento de nuevas lógicas desplegadas sobre Berlín que la cambiarán para siempre. “El triunfalismo político del Mundo Libre en la Guerra Fría ahora siendo remplazado por el triunfalismo del mercado libre en la era de las corporaciones globalizadas[4].

Resulta relevante un intercambio entre Hans Kollhoff  y Daniel Libeskind, previo al concurso de la Potsdamer Platz. El primero indicaba que la reunificación era una chance para desarrollar a Berlín dejando de lado el caos y las formas llamativas de las ciudades americanas y asiáticas, siendo muy crítico con el proyecto ganador de Hilmer & Sattler, mientras que el segundo contestaba diciendo que Berlín no necesita de un nuevo orden, porque ya era una ciudad perfectamente ordenada: “No es caos, es un orden diferente”, acusando a los tradicionalistas de forzar “una paranoia de reconstrucción historiográfica, o una supuesta reconstrucción historiográfica[5] con raíces más cercanas a la Berlín Prusiana anterior a 1914 que a la Berlín previa a la guerra.

Para Kollhoff los años de la segunda guerra y la guerra fría nunca debieron suceder, mientras que para Libeskind los mismos son parte intrínseca de la historia de Berlín.

Sin embargo, mayores reparos causó el proyecto para la Alexanderplatz (ubicada en Berlín Este) que discurría por los mismos carriles: grandes torres exentas completando el gran vacío de la misma, y sustituyendo la espacialidad y la escala que caracterizan a la arquitectura y urbanismo soviéticos. Podría hablarse de la utilización del tipo arquitectónico Torre como representativo del urbanismo occidental (capitalista) en contra del tipo Bloque que dio ese carácter monumental al lado este de Berlín durante la administración soviética. Esta vez el ganador fue Kollhoff y una imagen de su proyecto, aparentemente basado en una Manhattan pre-arquitectura moderna, puede apreciarse en la portada del N°50 de las monografías A&V de 1994. No obstante, aún no se ha construido ninguna de estas torres. En 2014 se anunció la construcción de una torre residencial de 39 pisos diseñada por Frank Gehry junto a la compañía de bienes raíces Hines, que ha abierto el debate sobre la vigencia del Plan Maestro de Kollhoff para la Alexanderplatz.[6] Mientras tanto en los últimos años se han realizado importantes inversiones en el mantenimiento de edificios en altura realizados por la Alemania Oriental, entre ellos el Park Inn o Ex Hotel Stadt Berlin (que se proponía demoler en el Plan Maestro) así como han aparecido nuevos edificios de menor escala alojando malls y restaurantes de comidas rápidas.

Relecturas

El alejamiento de las restricciones tipo-morfológicas a las que ataca Libeskind podemos observarlas también a escala arquitectónica, en dos obras realizadas para dos embajadas europeas. La embajada de los países nórdicos proyectada por Berger+Parkkinen se ubica en el extremo norte del distrito de las embajadas y se compone de seis edificios distintos (uno para cada uno de los cinco países, más otro en común: la “Felleshus” o “casa de todos”) rodeados por una única piel perimetral de lamas de cobre que no evadiendo los límites de su parcela redefiniendo su relación espacial interior-exterior. Se renuncia así a la “individualidad” a favor de una imagen común. Sin embargo el conjunto en sí podría entenderse como una reinterpretación de la manzana tradicional de borde cerrado, ya que los elementos principales de la composición son el amplio vacío intersticial entre los edificios y la piel perimetral que los reúne. Por otro lado, la embajada de Holanda proyectada por Rem Koolhaas, se ubicó en Berlín Este, al otro lado del Spree de manera de evitar las fuertes restricciones urbanísticas que presentaba el barrio de las embajadas en Berlín Oeste. Es importante tener en cuenta que hasta hoy la ciudad mantiene dos códigos urbanísticos distintos, uno para el Este y otro para el Oeste. El elemento sustancial de la propuesta es un recorrido lineal que se va plegando a medida que asciende por el edificio principal, dejando a cada lado las oficinas interiores. Curiosamente, el reconocimiento por parte de Koolhaas de las construcciones emblemáticas de Berlín Este realizadas durante el período de la Guerra Fría generó una nueva restricción al territorio: Ninguna edificación puede interponerse a futuro entre una ventana situada al final del recorrido y la Fernsehturn, la antena de televisión ubicada en la Alexanderplatz, a la que mira directamente. Este tipo de relaciones topológicas entre espacios arquitectónicos y urbanos tiene más que ver con el reconocimiento de la historia compleja de la ciudad que con prefiguraciones de tipo tradicionalistas.

Silencios

Pero los vacíos también han sabido ser reinterpretados en algunos grandes proyectos realizados en las últimas décadas en Berlín, que demuestran que cierta sensibilidad es posible a la hora de entender las lógicas devenidas de la historia de esta ciudad.

El Velodrom de Dominique Perrault es un magnífico ejemplo de esto. Un enorme parque urbano elevado que soterra dos grandes edificios deportivos, una piscina y un velódromo olímpicos de formas geométricas puras. El resultado es un amplio espacio vacío, donde prima el silencio. Silencio que supo apreciar Wenders en su película. Silencio que también podemos sentir de manera reflexiva en el “Topographie des Terrors” de Peter Zumthor así como en el Memorial del Holocausto del pueblo Judío realizado por Peter Einsenman. Este último se conforma de una topografía artificial que genera una atmósfera incómoda y confusa mientras se la recorre, según palabras de su autor. Un sentimiento similar se tiene cuando se recorre el Museo Judío diseñado por Libeskind: una secuencia de espacios dramáticos jalonan un recorrido que hacen que uno pierda el sentido del tiempo y del espacio y se plantee las cuestiones más fundamentales de la existencia. Este tipo de sensibilidades también las manifestó Hans Scharoun cuando concibió la Biblioteca de Berlín en los ’60 como un espacio extenso que aparenta no tener límites, infinito, tan bien retratado en “Las Alas del Deseo” donde el interior se expone como ilimitado y fluído, caracterizándolo como templo del conocimiento.

Influencias

La historia reciente de Berlín también se ha escrito desde la música. La ciudad ha atraído a numerosos artistas internacionales durante la existencia y luego de la caída del muro. David Bowie vivió un tiempo en Berlín Oeste logrando inspiración para componer su tema “Heroes” sobre una pareja dividida por el muro. Roger Waters presentó el show “The Wall” de Pink Floyd en 1990  junto a varios artistas invitados para conmemorar la caída del muro, en un espacio residual entre la Puerta de Brandemburgo y la Potsdamer Platz. La presentación visual de un muro de bloques rompiéndose (acompañado del coro de 250.000 personas cantando “Tear down the wall!”) revivió el derribo del Muro de Berlín en una transmisión en vivo para más de 50 países. Los irlandeses U2 también llegaron a Berlín en busca de inspiración en 1990, para terminar componiendo su mejor álbum: “Achtung Baby” en el Hansa Studios, del cual destaca su tema “One” relativo a las situaciones de ruptura y para el cual se grabó un video en la misma Berlín, dirigido por Anton Corbijn.[8] En el video realizado en sepia, aparecen los integrantes de la banda vestidos de mujer como personajes encerrados en su soledad, así como la colisión de dos  coches Trabant, el auto característico de la RDA (Alemania del Este) y que ocupó un lugar trascendental entre los graffitis de la East Side Gallery cuando se lo pintó atravesando el mismo muro. U2 también compuso el tema “Stay” para la película “¡Tan lejos, tan cerca!” de Wim Wenders, secuela de “Las Alas del Deseo” también filmada en la ciudad. En los años ’90 Atari Teenage Riot revolucionó la escena local con su tono agresivo, sus letras de contenido anarquista, su sonido digital hardcore y su performance en espacios alternativos de la ciudad, en contra del resurgimiento de movimientos neo-nazis en el resto de Alemania. Alec Empire, uno de sus miembros fundadores, ha declarado que Berlín y en especial el muro han influenciado su búsqueda de una sociedad sin poderes (actualmente en manos de las corporaciones internacionales) y desconectada del capitalismo triunfante post caída del muro.[9]

“Reclama tu ciudad”

Es la escena underground de Berlín la que más revolucionó a los artistas nacionales y extranjeros. Desde la reunificación, el lugar más representativo de la misma fue el antiguo almacén Tacheles ubicado en Berlín Este, el cual estaba destinado a ser completamente demolido por el gobierno comunista. Al caer el muro, sin embargo, el edificio no había terminado de demolerse y pasó a un estado incierto a nivel jurídico, siendo continuo el fantasma de su desaparición. Nuevamente un vacío, esta vez legal, dio lugar a una irrefrenable actividad cultural que hizo que el edifico fuera rápidamente ocupado por artistas de la escena underground berlínesa.[10] En el mismo funcionó el mítico café Zapata, así como salas y talleres donde diversos artistas realizaban y exponían su obra. El mantenimiento del edificio sin embargo se dio principalmente por el atractivo turístico de Tacheles: lo que se buscaba en Berlín no estaba en otra parte.

El desenfreno artístico que ya latía en la Berlín Occidental, explotó en la Oriental tras la caída del muro. El sector oriental del muro fue transformado en una galería a cielo abierto, la East Side Gallery, donde un conjunto de 102 murales pintados sobre el mismo muro relatan la apertura y reencuentro entre ambas Berlínes. También las medianeras expuestas de la Berlín Oriental comenzaron (al igual que sucedía anteriormente en la Occidental) a ser soporte de la expresión de variedad de artistas independientes.

El cierre definitivo de Tacheles en 2012 supuso una afrenta a los artistas locales. Sin embargo, nuevos ámbitos más formales que recogen tanto el espíritu de los artistas de esa “subcultura” como otros más tradicionales siguen apareciendo en Berlín, en lugares como el Platoon Kunsthalle (consultora comunicacional global especializada en energizar movimientos culturales) y el Museo de Dibujos Arquitectónicos de la Fundación Tchoban, ambas ubicadas en el antiguo Berlín Este. Sus sedes son emblemáticas de distintas formas de mirar la ciudad. La sala de arte Platoon se ubica en un edificio conformado por contenedores apilados y pintados de verde, el cual se posiciona exento en su parcela dejando expuestas las antiguas medianeras de sus linderos, quizás reinterpretando los vacíos berlineses. Su sede en la ciudad de Seúl presenta las mismas características formales, demostrando lo globalizante de su impronta. El Museo de la Fundación Tchoban se realiza mediante volúmenes superpuestos adosados a una medianera, manteniendo el perfil morfológico de la zona pero resignificándola a la manera de portal de acceso al nuevo centro cultural concebido como un único conjunto.

Este proceso inacabado a nivel urbano, donde los espacios residuales son reutilizados de manera efímera y dramática (como bien lo detecta Wenders en “Las Alas del Deseo”) parece tender a congelarse, sin embargo. El crecimiento del mercado turístico e inmobiliario de la ciudad de Berlín está haciendo que numerosos predios baldíos dejen de serlo, arrastrando con ellos hacia el olvido a esos terrain-vagues que dejaron las épocas más dramáticas de la historia de la ciudad y que generaron la espacialidad tan característica de la Berlín de finales del s.XX y principios del s.XXI.

Recientemente el artista italiano Blu, tras ser testigo de los cambios sufridos en la zona durante los últimos años, borró durante la noche con pintura negra y sin previo aviso dos de sus míticos murales en el barrio Kreuzberg realizados en 2007, para evitar que una inmobiliaria sacara provecho económico de los mismos con la construcción de un edificio con vistas a su obra.[11] Uno de éstos, donde dos personas se desenmascaraban mutuamente, escribía la leyenda “Reclama tu ciudad”. Pero el borrado de Blu no fue total ya que dejó dos palabras de ese texto como mensaje directo a la inmobiliaria: “Reclama tu ciudad”, dejando entrever que Berlín está dejando de ser de su gente para pasar a seguir los intereses especulativos.

¿Cuál es la esencia hoy de Berlín? ¿Debe preservar la ciudad esos espacios? ¿O debe seguir adelante sobrescribiendo su historia una y otra vez? ¿Se puede reconocer ese espesor histórico o es inevitable caer en lógicas globales que diluyan su identidad única e irrepetible y la conviertan en una ciudad europea más?

José María García Roig se pregunta si “¿podrá finalmente Berlín dejar de ser la ciudad que nunca descansa en su ayer?[12], y ahí es donde se juega el futuro de esta ciudad: en entender que el hoy es el producto de fragmentos de historia que siguen colisionando conformando una memoria continua y densa.

Esa es la esencia que no debería perder Berlín. Como sugiere Andreas Huyssen en “Los Vacíos de Berlín”: “Berlín como palimpsesto implica vacíos, ilegibilidades y borrones, pero también ofrece una riqueza basada en trazos y memorias, restauraciones y nuevas construcciones que marcarán la ciudad como espacio a ser vivido.” [13]

Sería oportuno citar nuevamente a Wenders con respecto a la filmación de “Las Alas del Deseo”:

 “Grabé los caminos creados en puntos donde la gente pasaba normalmente, nadie los había trazado, era una elección de la gente pasar por ahí. En la película los niños juegan en ausencia de lugares organizados para el juego, son libres. Los vacíos que yo defiendo, los espacios urbanos que me han hecho vivir la ciudad son estos”.

 

Bibliografía

CAMARERO GOMEZ, G. “Las ciudades europeas en el cine” Ediciones Akal. Madrid, 2013.

GARCIA ROIG, J.M. “Berlín: Arquitectura y Ciudad en los últimos 100 años (1910-2009) Permanencias y transformaciones en el área central de la ciudad”. 2009.

NOWOBILSKA, M. “Potsdamer Platz: The Reshaping of Berlín”. 2013.

POWELL, K. “La transformación de la ciudad. 25 proyectos internacionales de arquitectura urbana a principios del siglo XXI”. Editorial Blume. Barcelona, 2000.

READ, S.; ROSEMANN, J. VAN ELDIJK, J. “Future City” 2005.

“A story of One”; Documental sobre los tres videos del tema “One” de U2, entre los que se encuentra el dirigido por Anton Corbijn filmado en Berlín.

BECKER, W. “Good Bye, Lenin!” Película 2003.

HARRIS, R. “Fatherland” (Patria) 1992. Novela ucrónica.

WENDERS, W. “Las Alas del Deseo” (o “El cielo sobre Berlín”) Película 1987.

JEREZ, A. “Fundido en negro (artístico) en Berlín”. Artículo de opinión. Diario ABC.es

McTELL, W. “La resurrección del muro de Berlín” Artículo de opinión.

(http://cancionesparadespuesdelultimoviaje.blogspot.com/2009/11/la-resurreccion-del-muro-sobre-berlin.html)

MEDIAVILLA, E. “Goob Bye, Tacheles?”. Artículo de opinión.

Página 12; Entrevista a Alec Empire de Atari Teenage Riot; Buenos Aires 1999

(http://www.pagina12.com.ar/1999/suple/no/99-05/99-05-20/nota2.htm)

Sole Studio; “Arquitectura y Cine: El cielo sobre Berlín”. Artículo de opinión.

“Plan Maestro busca nuevo Maestro”. Artículo de opinión sobre la Alexanderplatz, el Plan Maestro de Kollhoff y la Torre Hines de Frank Gehry.

http://www.rbb-online.de/politik/beitrag/2014/03/planung-am-alexanderplatz.html

Platoon Kunsthalle: http://www.kunsthalle.com/Berlín

Tchoban Foundation: http://www.tchoban-foundation.de/4-1-Museum-architecture.html

Bitácora personal del Viaje de Arquitectura Rifa Generación ’97, realizado en 2004.

 

Notas

[1] Extracto del monólogo de Homero en “Las Alas del Deseo” mientras recorre la que otrora fue la Potsdamer Platz.

[2] Extracto del tema “One” de U2.

[3] Previo a la demolición del Palast der Republik, una pancarta preguntaba “¿Y cuando viene el Rey?” cuestionando la reconstrucción del Palacio Real (imagen en Wikipedia en español).

[4] Huyssen, Andreas en “The Voids of Berlin”. Artículo en el libro “Future City” de Read, Rosemann y Van Eldijk

[5] Nowobilska, Malgorzata; “Potsdamer Platz: The Reshaping of Berlín”

[6] “Plan Maestro busca nuevo Maestro”. Artículo de opinión sobre la Alexanderplatz, el Plan Maestro de Kollhoff y la Torre Hines de Frank Gehry.

[7] Sole Studio; “Arquitectura y Cine: El cielo sobre Berlín”.

[8] Documental “A story of One” sobre el tema “One” de U2..

[9] Página 12; Entrevista realizada en 1999 a Alec Empire de Atari Teenage Riot.

[10] Mediavilla, Emilios en “Good Bye, Tacheles?”..

[11] Jerez, Andreu; “Fundido en negro (artístico) en Berlín”.

[12] García Roig, José Manuel; “Berlín: Arquitectura y Ciudad en los últimos 100 años (1910-2009) Permanencias y transformaciones en el área central de la ciudad”.

[13] Huyssen, Andreas en “The Voids of Berlin”.

Arq. Alvaro Marques

Columnista invitado

Arquitecto. Docente FADU-Udelar desde 2008. Actualmente en Cátedra Historia de la Arquitectura Occidental, Mundo Indiano, Siglo XIX y Arquitectura Moderna y Reciente en Latinoamerica. Arquitecto en Servicio Regulación Territorial desde 2009 y Unidad de Estudios de Impacto Territorial desde 2017 en Intendencia de Montevideo. Viaje de Arquitectura Generación ’97 en 2004.

01. Buscando la Potsdamer Platz en “Las Alas del Deseo” de W. Wenders.

02. El despliegue del cartel de Coca-Cola y Lenin despidiéndose en “Goob Bye, Lenin!” de W. Becker / El Grosse Halle en la adaptación de HBO de la novela ucrónica “Fatherland” de R.Harris.

03. La cúpula del Reichstag de N. Foster / El Palast der Republik en los ´80 y su demolición en 2006.

04. El Humboldt Box en la Isla de los Museos hoy en día y el Info Box en la Potsdamer Platz en los años ’90.

05. El interior de la plaza cupulada del Sony Center / Torres en Potsdamer Platz / Portada de A&V N°50.

06. Alexanderplatz: Proyecto ganador de Kollhoff / 2° Premio de Libeskind / La Alexanderplatz hoy.

07. Embajadas nórdicas: unidas en la diversidad / Embajada de Holanda y ventana a la Fernsehturn.

08. Velodrom de Berlín / Memorial del Holocausto Judío / Patio en el interior del Museo Judío.

09. Dos coches Trabants chocando en el video de “One” de U2 / East Side Gallery en el Muro de Berlín / “The Wall” de Rogers Waters levantado y derribado sobre la traza del Muro de Berlín en el vacío de la Potsdamer Platz.

10. Tacheles / Platoon Kunsthalle / Museo de Dibujos Arquitectónicos de la Fundación Tchoban.