Notas sobre el convento de la Tourette de Le Corbusier (1957)


Al aproximarse a una obra de arquitectura se nos presenta la posibilidad de “masticar” lo tectónico, de aplicar más sentidos a la experiencia de la materia y el espacio. No obstante, al enfrentarnos a una obra maestra, cabe hurgar en las implicancias conceptuales que llevan a su proyectación y construcción. Al menos, deberíamos, generar preguntas metodológicamente operativas.
De esta manera, los siguientes apuntes se proponen indagar al Convento Sainte-Marie de La Tourette, obra más influyente del maestro franco – suizo en la segunda posguerra, desde dos interrogantes:
01. ¿Qué estrategias utiliza Le Corbusier en la Tourette para articular su edificación en relación a una topografía imbricada?
02. ¿Cómo Le Corbusier logra aunar la experiencia de un orden clásico –léase sagrado- con los preceptos de la Era de la Máquina en esta obra?

01. Emplazamiento ingrávido

“Levantaremos la cimentación hasta una horizontal sobre la que estará el edificio y que armonizara con el horizonte. Desde tal horizonte mediremos todo, alcanzaremos hasta el suelo. Sera una marca visible, pero esa es la intención. Por este camino tienen ustedes un edificio de gran vigor en su parte superior, que define poco a poco su organización conforme se desciende y que llega a l suelo cuando le es posible. Es algo que no cabe en la concepción mental de cualquiera, es una faceta singular del monasterio, si, verdaderamente singular.”

Nota de Le Corbusier en visita al sitio en 1953.

En 1926 Le Corbusier [de ahora en más Le-C] vaticinó la ‘liberación del suelo’ en sus ‘cinco puntos para una nueva arquitectura’. La ‘casa sobre pilotis’, y luego la Unité serían emblemas de esa representación (Ilka y Andreas Ruby, 2006). No obstante, en la década de 1960, esta concepción del topos entra en crisis. Si hasta entonces el ‘espacio del suelo’ se ve cómo un anverso involuntario entre el edificio y la cota cero, cobrará luego estatus de ‘condición habitable’. Una vez más el maestro plantea el camino.
Cómo expresara Colin Rowe, el emplazamiento en el monasterio domínico de la Tourette lo es todo y no es nada. La arquitectura y el paisaje son protagonistas enfrentados de un debate en el que cada uno clarifica y contradice al otro a la vez.
Tenemos en esta dialéctica una horizontalidad evocadora de un orden inmutable. La cimentación se levanta hasta una horizontal sobre la que se ubica la masa arquitectónica, armonizando con el paisaje como contrapunto. Esta es la referencia conceptual de partida para proyectar el resto de la estructura. Se define así su organización conforme a su descenso. Esta sería, una de las facetas singulares del monasterio para Le-C.
Esta condición horizontal de la cubierta hace “flotar” encima del paisaje las celdas monacales. Como par de juego compositivo, la iglesia se conforma como un decido mojón vertical enclavado sobre el terreno. Esta tensión generada aumenta cíclicamente su contraste, siendo la propia inclinación del terreno la encargada de precipitar la máxima tirantez entre los elementos. Estas dos fuerzas protagónicas se conjugan en su punto crítico para dar lugar al eje de circulación. Es así como las propias características del emplazamiento obligan a trasladar este eje cambiando su centro de gravedad, que de no haber sido por dichas circunstancias, se dispondría al centro del patio.

02. Más allá de la máquina, soledad y comunión

“El edificio será de severa desnudez, sin flujos superfluos, aunque sin dejar de respetar las necesidades vitales ordinarias: silencio, temperatura ambiental suficientemente cálida para permitir un trabajo intelectual ininterrumpido, recorridos de circulación mínimos…Recuerde que lo nuestro es una vida comunitaria absoluta, y, por tanto, se exige que no haya diferenciaciones dentro de los grupos.”
El Padre Coutourier detallaba por correspondencia a Le Corbusier algunos requisitos del encargo en 1953

Tanto Ronchamp como la Tourette representan los dos principales tipos edificatorios que preocuparon a Le – C desde su visita a la Cartuja de Ema en 1907. En tanto esquema dual que incluía una iglesia “pública” y un claustro “privado”, el edificio y su emplazamiento constituyen una reinterpretación de este modelo ideal. Por su parte, y como aposento que alberga a una comunidad organizada en pos de un credo común, debería volver a las cualidades intemporales de las iglesias rurales románicas francesas (Weston, 2006). Sin embargo, y considerando el ítem alusivo a su contexto topográfico, se requiere de una considerable modificación de ese recurso heredado. Es así que no se imitan prototipos, se los transforma, presentándolos como una nueva terminología estructural en hormigón. Esta construcción de un nuevo repertorio obliga, tanto a Le-C como a Iannis Xenakis, a un retorno a las esencias. La construcción de un orden sagrado a través de medios modestos, y acordes con el marco tecnológico de su época, formaba parte ya de las búsquedas del autor.

“He tratado de crear un lugar de meditación, estudio y oración para la orden de los predicadores. Los requerimientos humanos de ese problema han guiado nuestro trabajo…”

En palabras del arquitecto: una “Arquitectura de la Verdad, la Tranquilidad y la Fuerza”. Así el claustro, mediante una serie de operaciones geométricas (estiramiento, escisión de la capilla y movimiento rotario o descentramiento asimétrico de las alas claustrales), es reproducido en tanto forma espacial intemporal del monasterio, pero en clave de composición moderna.
Mientras tanto el Hormigón Armado en su dimensión tectónica evoca la claridad de contorno de la piedra y la rudeza de sus superficies. Su terraza jardín es puesta al servicio de los protocolos cristianos; cual un deambulatorio a cielo abierto, cerrado al paisaje, que nos conecta con las “Fuerzas Divinas”, permitiendo, solamente ver hacia el cielo más no hacia el horizonte terrenal. Por su parte, la capilla lateral de la iglesia es enterrada y sus paredes inclinadas; su geometría cavernosa recuerda a los aposentos espaciales del cristianismo primitivo, aduciendo un retorno a ciertos orígenes.
Los lucernarios, verdaderos “cañones de luz”, explicitan en parte, la construcción de un nuevo repertorio formal. Charles Edouard Jeanneret había dicho ya que hay que tender al establecimiento de normas para hacer frente al problema de la perfección. En éstas se verían agotadas todas las posibilidades prácticas, alcanzando la armonía por vía de la concordancia entre ellas. Es por este camino que el valor de belleza, en tanto imponderable, puede materializarse. Volvemos a entender pues [sin contradicciones aparentes] su postura de los años 1920:

“La máquina de habitar no funcionaría si no nos diera alimento espiritual.
¿Dónde está la arquitectura? Más allá de la máquina.” [1]

Así, el Convento Sainte-Marie de La Tourette debe ser entendido como una superación del ingenuo funcionalismo y de la retórica estética de la primera era de la máquina.
Por lo demás, queda en el viajero el privilegio de transitar sus recorridos (o promenade architecturales), de abrazar sus texturas y de vibrar con sus ritmos y coloración. Como lo expresara Luis Fernández Galiano, esta no es ya una máquina de habitar, sino una máquina de emocionar. [2]

 

Bibliografía

BAKER, Geoffrey. Le Corbusier. Análisis de la forma. Editorial Gustavo Gili, S.L. 2000

FRAMPTON, Kenneth. Historia crítica de la arquitectura moderna. Editorial Gustavo Gili, S.L.; 1980.

RUBY Andreas, RUBY Ilka. Groundscapes: El Reencuentro Con el Suelo en la Arquitectura Contemporánea. Edición en español. Editorial Gustavo Gili SL.2006

WESTON, Richard. Plantas, secciones y alzados. Edificios clave del siglo XX. Editorial Gustavo Gili S.A. 2005

 

Notas

[1] LE CORBUSIER. Hacia Una Arquitectura. APOSTROFE; Edición: 1 (1 de octubre de 2006). Publicación original en francés en L’Esprit Nouveau, 1923

[2] Lecture Series Maestros de la arquitectura del siglo XX. LECTURE SERIES: Maestros de la arquitectura del siglo XX. Conferencia III – Le Corbusier. 16/03/2010

Arq. Pablo Canén

Responsable bloque 3

Arquitecto. Docente de la cátedra de Arquitectura y Teoría, docente colaborador de la cátedra de Historia de la Arquitectura Nacional, miembro del EDD Gen 08 (FArq – UdelaR). Se ocupa como arquitecto pasante en DGA – UdelaR.

01. Croquis – Le Corbusier

02. Croquis varios – Extraído de: http://bit.ly/1dbvuhP

03. Fotografía interior. Extraída de: http://bit.ly/1POSDma