Viena. La vigencia de lo majestuoso


Una ciudad es una y muchas a la vez. Viena puede ser la capital del imperio austro-húngaro, ese que fue gobernado por los Habsurgo, Casa gobernó Austria desde el siglo XIII. Viena supo ser la capital de un imperio que en su mayor momento de expansión, en el siglo XVII, comprendía territorios en todos los continentes. Siglos siendo capital imperial dejan su huella en la arquitectura de la ciudad, el pasado y el presente se funden en el Ringstrasse, una avenida de tres carriles y vías de tranvías a ambos lados, que circunda el casco histórico, en el mismo lugar que alguna vez lo hizo una muralla. Caminando por ella se pueden ver los apartamentos imperiales con su puerta de entrada frente a la plaza Maria-Theresien-Platz, el Rathaus y su estilo gótico, la catedral de San Esteban y sus 850 años de existencia, la iglesia Votiva frente a una Universidad que en 2015 celebra sus 650 años.

También como evidencia de un tiempo imperial se encuentra el Schonbrunn, palacio de verano para los emperadores, un verano que ahora solo queda a 15 minutos en subte. Otro de los palacios vieneses es el Belvedere, construido en honor a Eugenio de Saboya, general de origen francés que combatió a los turcos del impero Otomano por el siglo XVIII. Es que Viena también ha sido la última gran ciudad de la Europa occidental o la primera si se viene del este. En tiempos modernos eso se traduce en que del millón de extranjeros que viven en Austria, unos 300 mil sean personas de origen balcánico y unos 120 mil turcos. Esto transforma a Austria en el tercer país de la Unión Europea en cantidad de personas proveniente de esos países, superado por Alemania y Francia.

El Naschmarkt, un mercado a cielo abierto, armado en el centro de la avenida Wienzeile, es evidencia de la presencia turca en la ciudad. También el barrio Margareten que corresponde al distrito cinco es conocido como el “barrio turco” y tampoco se puede obviar los innumerables puestos callejeros de Kebap (cuyo creador es un turco justamente). Porque Viena es también una ciudad cosmopolita, algo que se aprecia a simple vista. En un rincón del Parque del Danubio se encuentran bustos de próceres latinoamericanos: Artigas, Bolivar, Martí y San Martín. A escasos metros del Instituto Cervantes se encuentra el monumento al soldado ruso, justo donde comienza la calle Prince Eugen elegida por varios países para colocar sus embajadas o residencias. La comunidad judía también tiene su lugar en la ciudad, la Judenplatz está ubicada en el corazón de la ciudad, donde en la Edad Media estaba ubicado el gueto judío. Rodeada por altos edificios, uno llega casi sin darse cuenta, no es hasta que se enfrenta a un cubo macizo de cemento con inscripciones hebreas que uno se da cuenta que está frente a un memorial del holocausto.

Porque Viena también es una ciudad de contradicciones, de un pasado reciente sin resolver. 65 mil fueron los judíos muertos durante el período Nazi, el campo de concentración más grande de Austria se encuentra a hora y media de la capital. Es en Mauthausen, conocido como “el campo de los españoles” por los miles de prisioneros españoles que fallecieron, donde cada mayo se junta la comunidad internacional a homenajear a las víctimas. Pero Viena también es la ciudad donde cada enero se celebra el Akademiker Ball, un baile de etiqueta organizado por el ultranacionalista Partido Liberal Austríaco y que atrae a representantes de la extrema derecha de toda Europa. Heridas sin resolver de un pasado que la sociedad austríaca no lo tiene muy asumido. Reflejo de ello son los 40 escaños que obtuvo el Partido de la Libertad en las elecciones del 2013. Fundado por antiguos nazis y nacionalistas austríacos el FPO tiene un discurso euroescéptico, conservador y xenófobo. Hoy son la tercera fuerza política en Austria.

Viena también es una ciudad que ha crecido de espalda al Danubio, es recién en 1904 cuando el pueblo de Floridsdorf en la orilla oriental del Danubio, es incorporado a la ciudad. Seguramente las constantes inundaciones sufridas a lo largo de la historia era una razón de peso para que la zona adyacente al río tuviera poco desarrollo. Fue en 1970 cuando el Ministerio Federal de Agricultura y Bosques concede la licencia para la construcción del “Nuevo Danubio”, un canal que venga a solucionar el problema de las inundaciones.

Las obras terminaron en 1997 y aparte del canal se construyó una central hidroeléctrica y una isla de 21 kilómetros de longitud.

Es allí, cruzando el río donde se encuentran los edificios más altos de la ciudad. Es una Viena actual, de grandes centros comerciales, edificios de oficinas y donde se encuentra la ONU City. La ciudad se abre al mundo, son 13 millones de turistas que la visitan anualmente, y en ella funciona la tercera sede de la ONU, luego de Nueva York y Ginebra. Construida en 1980, en la actualidad son varias las oficinas de la ONU que tienen su sede en Viena: la organización de Energía Atómica, la oficina de drogas y crimen internacional y la oficina de espacio ultraterrestre son las más importantes. Por fuera de la ONU también tiene sede en Viena la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), lo que convierte a la capital austríaca en una ciudad diplomática.

Esta Viena actual refleja todos sus pasados, desde el imperial hasta el de posguerra mundial, pero que también se proyecta. Una ciudad que frecuentemente se la ve en los primeros puestos de las “mejores ciudades del mundo para vivir”, capital de un país que según las estadísticas correspondientes al 2014 tiene un PBI per cápita de unos 50 mil dólares, una inflación de 1.7% anual y una tasa de desempleo de solamente 5%. Un país que apuesta a las energías renovables y a la agricultura ecológica como claves para un desarrollo sustentable.

El territorio austríaco es pequeño en relación con su pasado, 100 años atrás cuando todavía era el imperio austrohúngaro comprendía 676 mil kilómetros cuadrados, expandiéndose por 13 actuales países, desde el norte polaco al sur montenegrino, y del este rumano hasta la frontera con Suiza en el oeste. Con sus 83 mil kilómetros cuadrados y sus 8.5 millones de habitantes, Austria ahora es un país pequeño, sin demasiada incidencia en los temas mundiales buscando su camino en base a la especialización, la ciencia y el arte.

Imperial, diplomática, integradora, cultural, rica, señorial, cosmopolita y hasta contradictoria. Viena es una ciudad y muchas a la vez.

 

Bibliografía

Wheatcroft, Andrew, “The Habsburgs, Embodying Empire”, Penguin Books, Londres, Inglaterra 1995

Sitio de las Naciones Unidas en Viena- unvienna.org

Oficina de Turismo en Viena- vienna.info

Consultora Advantage Austria- advantageaustria.org

Control de las inundaciones en el Danubio- Sitio web de la biblioteca CF+S (Ciudades para un futuro más sostenible) patrocinada por el Ministerio de Vivienda del Reino de España y la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Madrid.

Santander Trade, Análisis de Mercado, Austria- Santandertrade.com

Lic. Felipe Fernández

Columnista invitado

Licenciado en Ciencias de la Comunicación desde 2014 (Universidad Católica del Uruguay). Columnista en prensa escrita y radial sobre corresponsalías internacionales. Redactor del portal Por Decir Algo. Estudiante avanzado de Relaciones Internacionales (UdelaR).

01. Fronteras cambiantes. 1867.

02. Mapa histórico.